Glendalis Lugo
Poeta veterano en el portal
Cuentan que había una vez en el cielo una estrellita que como era viejita sentía mucho cansancio y ya no quería sostenerse del firmamento, estaba tan triste, pensaba que Dios y sus amigos la habían olvidado. Tanto esfuerzo y trabajo que había hecho y nadie lo recordaba. Pero ella los recordaba porque siempre brilló con luz propia, pero estaba cansada y sostenerse le dolía. Un día la tristeza pudo más y se dejó caer al vacío. Mientras caía iba llorando sin consuelo, su lamento traspasaba el universo y llegaron a los oídos de sus amigos mas queridos. Ellos desconsolados no entendían por que se había dejado caer la estrellita, era como un suicidio.
La luna que era su mejor amiga trato de detenerla pero no tuvo las fuerzas necesarias, las estrellas hicieron una fila entre todas para detenerla pero fue imposible y su amiga caía, solo caía. El mar al darse cuenta de lo que pasaba juntó toda su fuerza y con un gran bramido despertó todo el océano para formar un gran brazo donde la estrella llegó sana y salva. La sostenía pero era tan pesada que era imposible sostenerla por mucho tiempo y sabia que si cayera al fondo del mar la perdería para siempre.
La estrellita vio el sacrificio de sus amigos e intento volver al cielo pero era imposible, pensaba -¿que haría?- Era imposible que el mar la sostuviera por mucho tiempo-. De repente una oscuridad amenazante le quitó el aliento y dejó de brillar, y los cristales empezaron a romperse pedazo a pedazo era como si lágrimas cayeran al mar.
Todos lloraban, la estrellita estaba muriendo, nadie logró salvarla, pero de repente de la nada surgió un fuerte viento azotando y agitando las olas del mar, era Dios que se acercaba. Al ver su estrella moribunda juntó muchos ángeles y con cuidado la subió al cielo agradeciéndoles a todos por la ayuda. El mar pudo descansar y cantaba de júbilo, ella estaba en buenas manos. Dios la llevó de nuevo al firmamento y le regaló una nueva luz más brillante nombrándola la estrella mayor, que hoy día nos regala su luz con mucha alegría y jamás volvió a sentirse sola.
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