Daniela
Poeta recién llegado
Tu amor, amor mío,
no tiene nacimiento ni muerte,
es como un extenso mar,
solo cambia de tierras y de labios;
nunca deja de avanzar.
No hay extensión más grande que nuestro amor
nos llevó juntos como un gran navegante,
donde mi vida se llenó con tu aroma,
cuando el amor como una inmensa ola nos estrelló
y nos cubrió con la paciencia sagrada del mar.
Porque juntos somos uno
y seguimos la antigüedad del tiempo y las olas,
sin saber si existimos o somos un sueño,
pero juntos supimos que el amor se llama amor
y que existe como la vieja edad del agua, del mar...
Te amo, beso en tu boca la alegría,
encuentro en tus labios la eternidad,
toco con mis pies la profundidad del mar
y conozco así la furia del agua
que me rodea cuando no estás.
Contigo me siento hija del mar,
llena de esa envolvente espuma de sueños
cubierta de olas secretas que son nuestro amor.
Si te fueras y me quedara sin tí
se apagaría la luz que encendiste al entrar en mi vida;
desaparecerían para mí el sol, la noche, la luna y el mar.
Me sumergería hasta perderme en lo hondo de mi ser.
Si un día te vas,
me quedaría ensimismada en mi soledad,
sola en las profundidades del mar
pensando que quizás estás allá;
en el último rincón del horizonte,
donde el sol se esconde bajo el agua
apagando su luz, resguardando nuestro amor.
Pero aún te tengo,
aún puedo ver arder en el agua tu corazón,
sentir ese sumergir de tu alma en mí
y tus besos navegar por mi boca.
Eres tú quien alegra mis sueños,
quien me enloquese al oír su voz
quien roza mi cara e invade mis pensamientos,
quien como la brisa marina, se impregna en mi piel
y me deja esa hermosa sensación a tí.
Por eso, amor, aférrame a tí,
envuelveme con ese espeso mar de dulzura,
juntos derrotemos en un sueño las tinieblas
y vivamos en un solo beso
la eternidad del mar.
no tiene nacimiento ni muerte,
es como un extenso mar,
solo cambia de tierras y de labios;
nunca deja de avanzar.
No hay extensión más grande que nuestro amor
nos llevó juntos como un gran navegante,
donde mi vida se llenó con tu aroma,
cuando el amor como una inmensa ola nos estrelló
y nos cubrió con la paciencia sagrada del mar.
Porque juntos somos uno
y seguimos la antigüedad del tiempo y las olas,
sin saber si existimos o somos un sueño,
pero juntos supimos que el amor se llama amor
y que existe como la vieja edad del agua, del mar...
Te amo, beso en tu boca la alegría,
encuentro en tus labios la eternidad,
toco con mis pies la profundidad del mar
y conozco así la furia del agua
que me rodea cuando no estás.
Contigo me siento hija del mar,
llena de esa envolvente espuma de sueños
cubierta de olas secretas que son nuestro amor.
Si te fueras y me quedara sin tí
se apagaría la luz que encendiste al entrar en mi vida;
desaparecerían para mí el sol, la noche, la luna y el mar.
Me sumergería hasta perderme en lo hondo de mi ser.
Si un día te vas,
me quedaría ensimismada en mi soledad,
sola en las profundidades del mar
pensando que quizás estás allá;
en el último rincón del horizonte,
donde el sol se esconde bajo el agua
apagando su luz, resguardando nuestro amor.
Pero aún te tengo,
aún puedo ver arder en el agua tu corazón,
sentir ese sumergir de tu alma en mí
y tus besos navegar por mi boca.
Eres tú quien alegra mis sueños,
quien me enloquese al oír su voz
quien roza mi cara e invade mis pensamientos,
quien como la brisa marina, se impregna en mi piel
y me deja esa hermosa sensación a tí.
Por eso, amor, aférrame a tí,
envuelveme con ese espeso mar de dulzura,
juntos derrotemos en un sueño las tinieblas
y vivamos en un solo beso
la eternidad del mar.