MiguelEsteban
ÚNICO
Fuego, arde este sentimiento.
Del cielo trajo su beso de luz,
llenó el triste recuerdo a caricias,
desafió al tiempo,
hasta volver eternos los momentos.
En esta tierra de mi corazón
cultivé todas las flores de tu piel,
conseguí la miel de tu saliva
y dejé eterno mi te amo
junto al tuyo.
Bailando de la mano.
Vuelvo a verte en mi mente,
sigues presente,
de mi latido melodía acompasada
y su violín, tensa mi cuerda,
afila mis nervios al desearte
más allá de esta sangre que hierve.
Entre sombras y espejos
rompí el desaliento,
me vestí de tus pestañeos,
viviendo el sol y su fuego.
En tus ojos de miel su firmamento.
Trepé las montañas de tu cuerpo
buscando tu tesoro,
dándome cuenta que el tesoro
eres tú entera.
Gime la rosa y el clavel abre el verso,
para vivir de tu pecho sujeto,
donde late tu corazón de luna.
En las mil noches que te pienso,
renovando las palabras en el viento,
para que el sentimiento travieso
mezca tus cabellos.
Beso de agua,
beso que cura el alma,
beso con sus mil cosquilleos en la piel,
beso para besarte más en compás
de amarillo destello de luna llena,
advertida por tu lengua y mi lengua.
Beso cual lluvia de pétalos,
lluvia confidente de tu cielo encerrado.
Y amanecer para a mi lado verte,
para vivir de ti siempre enamorado.
Las hojas de este amor flotan en el aire,
las flores abren al esplendor
de amaneceres dorados
y te encuentro en la fragancia,
en la belleza y en toda la pureza.
Pero eso que más da mi princesa,
lo que importa es que siempre estoy de tu mano
y que día a día encuentras mi halago,
mi lago y mi sentimiento dorado.
Mi calma, mis nervios,
la quimera y su infierno.
Mi cuerpo caliente rodeándote,
nuestro firmamento
de promesas ilusiones y sueños,
nuestro hogar para tantas vidas
que queremos pasar de la mano.
Nuestro mundo y bosque mágico encantado,
nuestros besos y versos.
Las mariposas y libélulas de fuego,
nuestro diablo de amor embotellado,
nuestra pasión y pecado,
por el que nuestra lujuria
es mordernos la boca
como fruta recién cogida
del árbol del deseo.
Este sentimiento por ti
siempre vive despierto.
En tus labios permanezco,
de amor se ha construido la escalera
para llegar a tu corazón y acariciarlo.
Si por amarte te amo hasta el delirio,
no voy a pedir perdón
por ser tú mi mejor locura.
La que me hace rozar el cielo
y alcanzar los violetas a besos.
En el cristal vi a mi alma
reflejada en tu bondad.
Tu esencia regó mis parajes fríos
de pasión de invierno.
En tus ojos tengo mi paraíso y mi reino,
siendo rey de mi reino.
Hoy miraré las estrellas,
buscaré el violeta más intenso del cielo.
Al lucero le pediré mi deseo,
al cielo imploraré perdón por mi pasado,
porque ni en la muerte
me arrepentiré de mis pecados,
ni en el dolor busqué perdón del Creador,
ni las lágrimas hicieron río de esmeraldas,
ni las caricias derritieron el hielo;
aunque tenga que cultivar
todas las flores de los valles
encontraré al olvido
y con mi sangre, sombra y alma
prenderé de luz el abismo.
El Castellano
Del cielo trajo su beso de luz,
llenó el triste recuerdo a caricias,
desafió al tiempo,
hasta volver eternos los momentos.
En esta tierra de mi corazón
cultivé todas las flores de tu piel,
conseguí la miel de tu saliva
y dejé eterno mi te amo
junto al tuyo.
Bailando de la mano.
Vuelvo a verte en mi mente,
sigues presente,
de mi latido melodía acompasada
y su violín, tensa mi cuerda,
afila mis nervios al desearte
más allá de esta sangre que hierve.
Entre sombras y espejos
rompí el desaliento,
me vestí de tus pestañeos,
viviendo el sol y su fuego.
En tus ojos de miel su firmamento.
Trepé las montañas de tu cuerpo
buscando tu tesoro,
dándome cuenta que el tesoro
eres tú entera.
Gime la rosa y el clavel abre el verso,
para vivir de tu pecho sujeto,
donde late tu corazón de luna.
En las mil noches que te pienso,
renovando las palabras en el viento,
para que el sentimiento travieso
mezca tus cabellos.
Beso de agua,
beso que cura el alma,
beso con sus mil cosquilleos en la piel,
beso para besarte más en compás
de amarillo destello de luna llena,
advertida por tu lengua y mi lengua.
Beso cual lluvia de pétalos,
lluvia confidente de tu cielo encerrado.
Y amanecer para a mi lado verte,
para vivir de ti siempre enamorado.
Las hojas de este amor flotan en el aire,
las flores abren al esplendor
de amaneceres dorados
y te encuentro en la fragancia,
en la belleza y en toda la pureza.
Pero eso que más da mi princesa,
lo que importa es que siempre estoy de tu mano
y que día a día encuentras mi halago,
mi lago y mi sentimiento dorado.
Mi calma, mis nervios,
la quimera y su infierno.
Mi cuerpo caliente rodeándote,
nuestro firmamento
de promesas ilusiones y sueños,
nuestro hogar para tantas vidas
que queremos pasar de la mano.
Nuestro mundo y bosque mágico encantado,
nuestros besos y versos.
Las mariposas y libélulas de fuego,
nuestro diablo de amor embotellado,
nuestra pasión y pecado,
por el que nuestra lujuria
es mordernos la boca
como fruta recién cogida
del árbol del deseo.
Este sentimiento por ti
siempre vive despierto.
En tus labios permanezco,
de amor se ha construido la escalera
para llegar a tu corazón y acariciarlo.
Si por amarte te amo hasta el delirio,
no voy a pedir perdón
por ser tú mi mejor locura.
La que me hace rozar el cielo
y alcanzar los violetas a besos.
En el cristal vi a mi alma
reflejada en tu bondad.
Tu esencia regó mis parajes fríos
de pasión de invierno.
En tus ojos tengo mi paraíso y mi reino,
siendo rey de mi reino.
Hoy miraré las estrellas,
buscaré el violeta más intenso del cielo.
Al lucero le pediré mi deseo,
al cielo imploraré perdón por mi pasado,
porque ni en la muerte
me arrepentiré de mis pecados,
ni en el dolor busqué perdón del Creador,
ni las lágrimas hicieron río de esmeraldas,
ni las caricias derritieron el hielo;
aunque tenga que cultivar
todas las flores de los valles
encontraré al olvido
y con mi sangre, sombra y alma
prenderé de luz el abismo.
El Castellano
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