café en chernobyl
Poeta recién llegado
La Euterpe herida
La vestimenta de Euterpe,
la flor flautista, andaba rasgada,
como la luna en crimen,
como los pasos silenciosos de la Muerte.
Pequeños duendes huelen su piel,
fauces de metal que quieren morder
su cuello de Leda.
Dormir en cicuta,
fallecer como un caballero en la recoleta.
Admiro su busto de Granada.
Y la ceguera está
en deambular en oído de cítaras
y tacto de perfume.
Acaricia el viento el fauno sin cola,
busca su vara rota
para usarla de astrolabio,
de fe en sus santos patronos del Este.
Desnuda como una bandera
un coagulo de sangre
en las rocas del río que recogen su cabeza.
un ladrón audaz la ha apuñalado.
Siglo próximo, barbitúricos de seda,
ansiolíticos sin morder el colchón.
La flauta de Génesis
reanima esos dedos empapados.
La vestimenta de Euterpe,
la flor flautista, andaba rasgada,
como la luna en crimen,
como los pasos silenciosos de la Muerte.
Pequeños duendes huelen su piel,
fauces de metal que quieren morder
su cuello de Leda.
Dormir en cicuta,
fallecer como un caballero en la recoleta.
Admiro su busto de Granada.
Y la ceguera está
en deambular en oído de cítaras
y tacto de perfume.
Acaricia el viento el fauno sin cola,
busca su vara rota
para usarla de astrolabio,
de fe en sus santos patronos del Este.
Desnuda como una bandera
un coagulo de sangre
en las rocas del río que recogen su cabeza.
un ladrón audaz la ha apuñalado.
Siglo próximo, barbitúricos de seda,
ansiolíticos sin morder el colchón.
La flauta de Génesis
reanima esos dedos empapados.