Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
La exactitud de la poesía.
Sí, ya tú lo sabías,
aunque seas una sombra más en el bosque,
un soplo de viento en el aire, que eras poesía.
Ya pronto los calores de Agosto se hundirán
en el momificante otoño, que espera pacientemente
empezar su cabalística cuenta:
Hoja por hoja, me quiere, me adora, me quiere, me adora...
La poesía eres tú cuando sonríes,
cuando tu voz genera ecos que rebotan
en las paredes de mi mente, de mi corazón y de mi alma.
Eres la poesía cuando el pistilo mágico
toca mi imaginación
y me permites atrapar la imagen,
en su propio eco de tiempo inefable.
Como la gratificante sonrisa de la niña
al entregar su inocencia...
El broche sangriento,
que para siempre
se convierte
en poesía...
Sí, ya tú lo sabías.
Sí, ya tú lo sabías,
aunque seas una sombra más en el bosque,
un soplo de viento en el aire, que eras poesía.
Ya pronto los calores de Agosto se hundirán
en el momificante otoño, que espera pacientemente
empezar su cabalística cuenta:
Hoja por hoja, me quiere, me adora, me quiere, me adora...
La poesía eres tú cuando sonríes,
cuando tu voz genera ecos que rebotan
en las paredes de mi mente, de mi corazón y de mi alma.
Eres la poesía cuando el pistilo mágico
toca mi imaginación
y me permites atrapar la imagen,
en su propio eco de tiempo inefable.
Como la gratificante sonrisa de la niña
al entregar su inocencia...
El broche sangriento,
que para siempre
se convierte
en poesía...
Sí, ya tú lo sabías.

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