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Aquí huele a pedo!, exclamo aquel vampiro elegante,
Cuando devolví su Rolls Roice pues, Dios mediante,
era yo el aparcacoches de los petulantes
invitados a una fiesta Ferrero Rocher.
Aquí huele a pedo!, exclamo aquel vampiro elegante,
Cuando devolví su Rolls Roice pues, Dios mediante,
era yo el aparcacoches de los petulantes
invitados a una fiesta Ferrero Rocher.
Gustavo pásame un destornillador de esos de tu avatar y en la próxima fiesta de altu suciedad se la clavo a un vampiro en un ojo.
No lo voy a matar, pero le va a joder...
jajajaj, un placer estar de vuelta y cuzarme con tus poemas tan perfectamente irónicos, no podrías expresarte mejor. de veras que los adoro,
un saludo amigo!