Santiago Oreggia
Poeta fiel al portal
Allá por los lares de Belgrano,
donde el sol se estremece al ruido,
de la jungla de cemento,
deseando que llegue la luna,
para reposar en el silencio tenue,
de los espacios del sigilo...
La Fabiana,
compartía el silencio de la luna,
en conjunción con su corazón,
tan dulce como ,
los astros bañados,
en dulces melodías galácticas.
Su mirada, perdida,
en los lares espaciales,
trasmitía la confesión
de sus sentimientos,
a las palmas lunares...
Sentimientos tan profundos,
tan intensos,
tan ardientes,
desperdicio de su soledad,
simiente amorosa,
siempre dispuesta a dar,
en búsqueda de la simiente,
del quien recibir igual.
De repente...
Súbitamente...
Una alondra ilumino con su vuelo la noche,
volando al ras de los espíritus del destino,
ese que une,
en el momento menos pensado,
los corazones menos considerados,
aquellos que sufren,
por mucho entregar,
al desamparo egoísta,
de los sentimientos,
no recíprocos.
Su pelo rubio centello como el sol,
sus ojos de rozas rojas,
se iluminaron,
con claros de luna,
cuando la alondra desciendo...
y tomándole la mano,
le expreso:
¡Ven sígueme!
Te conduciré,
hacia tu amor.
Allá por los lares de Belgrano,
se comento,
que se vio a La Fabiana,
bañada en dulce de leche,
relleno de dulzura,
volando por los espacios siderales,
del “AMOR”.
[FONT="]A pesar de lo difícil de nuestro vuela en la vida,
[FONT="] el “Amor”...
[FONT="]Es el alimento esencial,
[FONT="]que necesitamos engendrar,
[FONT="]en cada minuto de nuestra existencia
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