Estrella Cabrera
Poeta adicto al portal
Un escarabajo pelotero
hacía su pelota en un rincón,
y una mariquita algo cotilla
le observaba con devoción.
Hasta que le preguntó:
"¿Toda esta albóndiga es suya?"
El escarabajo la miró
pero siguió a la suya.
La mariquita no estaba satisfecha
y repitió la pregunta ya hecha,
quería saber más,
pero añadió: "¿Quizás...
esta croqueta gigante
la ha confeccionado usted solito?"
"¿Por qué no te callas un poquito,
y me dejas trabajar?",
replicó el escarabajo.
"Se requiere esfuerzo y trabajo
y una gran concentración
para una pelota de tal dimensión."
"Perdone, pero me puede la admiración,
y quisiera yo saber...
que no es por llamarle idiota,
pero ¿pá qué tanto que-hacer,
pá qué sirve tanta pelota?"
"¡Ay, qué bicho más pesado!,
¿por qué no te vas al prado
a jugar con las mariposas?"
Y dijo la mariquita:
"Le voy a decir dos cosas,
una, es usted un mal educado,
y dos, son una panda de sosas,
a mí no me divierte nada
jugar a ir de flor en flor,
a presumir de color...
¡qué cosa más denigrante!
yo, con mis manchitas negras
y mi rojo, tengo bastante.
Para mí es apasionante
observar su gran pelota
y no me pienso largar
hasta que me lo quiera contar."
"Vale, mari-pesada,
¿qué quieres saber?".
"Sobretodo y más que nada
con la pelota,¿qué piensa hacer?".
El escarabajo puso una cara muy fea,
y contestó, pensativo:
"Pues ni pajolera idea,
ahora que lo preguntas...
tantos años haciendo la pelota...
de acuerdo, llámame idiota!".
"Pero, hombre, habrá una razón,
dijo la mariquita,
de éso estoy segura."
"Supongo que es tradición,
que viene de generación,
y tras los siglos perdura...
y mira, mariquita, mona,
no preguntes más por qué
nos dedicamos a hacer
pelotas de este tipo,
yo lo único que sé
es que a mí me dá placer
y lo que me quita el hipo
es coger y recoger,
y con todo lo que cojo
hago una gran bola
y ya más no sé, pero me mola!".
"Éso es lo que quería,
oírselo decir, pues no sabía
si empelotar la mierda
lo hacía por instinto
o por gusto, que es distinto".
El escarabajo, sin darse cuenta,
a la vez que conversaba
hizo una pelota enorme,
que, enormemente pesaba,
y de éso se dió cuenta,
al intentar llevársela.
Dijo la mariquita: "¿Le ayudo?".
"¿Puedes empujar?, lo dudo."
Y entre los dos empujaron
la grandiosa pelota...
¿A dónde la llevaron?
Éso es un secreto, y se nota
que aquí vá la moraleja:
Si eres un escarabajo pelotero,
haz tu pelota, sí, pero...
por muy gorda que la hagas
si no puedes con ella, la cagas...
A no ser que una mariquita cotilla
te esté observando
y le dés conversación,
seguro que así te ayuda
a darle un empujón.
Estrella Cabrera Z. 2010
copyright Safecreative
Todos los derechos reservados
hacía su pelota en un rincón,
y una mariquita algo cotilla
le observaba con devoción.
Hasta que le preguntó:
"¿Toda esta albóndiga es suya?"
El escarabajo la miró
pero siguió a la suya.
La mariquita no estaba satisfecha
y repitió la pregunta ya hecha,
quería saber más,
pero añadió: "¿Quizás...
esta croqueta gigante
la ha confeccionado usted solito?"
"¿Por qué no te callas un poquito,
y me dejas trabajar?",
replicó el escarabajo.
"Se requiere esfuerzo y trabajo
y una gran concentración
para una pelota de tal dimensión."
"Perdone, pero me puede la admiración,
y quisiera yo saber...
que no es por llamarle idiota,
pero ¿pá qué tanto que-hacer,
pá qué sirve tanta pelota?"
"¡Ay, qué bicho más pesado!,
¿por qué no te vas al prado
a jugar con las mariposas?"
Y dijo la mariquita:
"Le voy a decir dos cosas,
una, es usted un mal educado,
y dos, son una panda de sosas,
a mí no me divierte nada
jugar a ir de flor en flor,
a presumir de color...
¡qué cosa más denigrante!
yo, con mis manchitas negras
y mi rojo, tengo bastante.
Para mí es apasionante
observar su gran pelota
y no me pienso largar
hasta que me lo quiera contar."
"Vale, mari-pesada,
¿qué quieres saber?".
"Sobretodo y más que nada
con la pelota,¿qué piensa hacer?".
El escarabajo puso una cara muy fea,
y contestó, pensativo:
"Pues ni pajolera idea,
ahora que lo preguntas...
tantos años haciendo la pelota...
de acuerdo, llámame idiota!".
"Pero, hombre, habrá una razón,
dijo la mariquita,
de éso estoy segura."
"Supongo que es tradición,
que viene de generación,
y tras los siglos perdura...
y mira, mariquita, mona,
no preguntes más por qué
nos dedicamos a hacer
pelotas de este tipo,
yo lo único que sé
es que a mí me dá placer
y lo que me quita el hipo
es coger y recoger,
y con todo lo que cojo
hago una gran bola
y ya más no sé, pero me mola!".
"Éso es lo que quería,
oírselo decir, pues no sabía
si empelotar la mierda
lo hacía por instinto
o por gusto, que es distinto".
El escarabajo, sin darse cuenta,
a la vez que conversaba
hizo una pelota enorme,
que, enormemente pesaba,
y de éso se dió cuenta,
al intentar llevársela.
Dijo la mariquita: "¿Le ayudo?".
"¿Puedes empujar?, lo dudo."
Y entre los dos empujaron
la grandiosa pelota...
¿A dónde la llevaron?
Éso es un secreto, y se nota
que aquí vá la moraleja:
Si eres un escarabajo pelotero,
haz tu pelota, sí, pero...
por muy gorda que la hagas
si no puedes con ella, la cagas...
A no ser que una mariquita cotilla
te esté observando
y le dés conversación,
seguro que así te ayuda
a darle un empujón.
Estrella Cabrera Z. 2010
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Última edición:
:, si se te ocurre alguna idea, házmelo saber en privado xfa, que ya me está rayando con la preguntita....
::,Estrella.
::
::, y si además le echamos unas reflexiones...:
::,jeje, pues qué más queremos en este caluroso verano!
:: Voy a darme un paseo por tus letras, a ver qué encuentro... Abrazos, Estrella.