El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Ya envolviste el brazo en la campera.
Ya quebraste de nuevo el vidrio.
Ya cambiaste el autoestéreo por otra dosis.
¿hasta cuando?.
Ya rompiste otra promesa.
¿Hasta dónde podrá resistir ese carro de sueños tuyo
atado con alambre de la buena suerte?
¿Hasta cuando?
Acaso
¿alguna vez estuviste parado en el fin de mundo?
No.
Nadie puede hacer eso.
No se llega allí de pie.
Te arrastras,
duele.
Ese metal hecho esposas o bala entre la carne.
Perdíste.
La oscuridad te cubre.
Sin promesas ni ángeles de la guarda.
Te tapa.
Te vuelve noche.
Te haces rayo de olvido
hacia la tumba, o más lejos.
Quién sabe dónde
Tumba: cárcel.
(Para todos los pibes que, por elección o a fuerza, día a día caen en la trampa.)
Ya quebraste de nuevo el vidrio.
Ya cambiaste el autoestéreo por otra dosis.
¿hasta cuando?.
Ya rompiste otra promesa.
¿Hasta dónde podrá resistir ese carro de sueños tuyo
atado con alambre de la buena suerte?
¿Hasta cuando?
Acaso
¿alguna vez estuviste parado en el fin de mundo?
No.
Nadie puede hacer eso.
No se llega allí de pie.
Te arrastras,
duele.
Ese metal hecho esposas o bala entre la carne.
Perdíste.
La oscuridad te cubre.
Sin promesas ni ángeles de la guarda.
Te tapa.
Te vuelve noche.
Te haces rayo de olvido
hacia la tumba, o más lejos.
Quién sabe dónde
Tumba: cárcel.
(Para todos los pibes que, por elección o a fuerza, día a día caen en la trampa.)