Yo soy solo un desconocido, uno mas del montón entre la gente. Abatidas están mis piernas de caminar por sitios donde las puertas se me cierran. Apretadas están mis manos por tocar cosas que no me pertenecen; cansada está mi boca de hablar para conseguir tu ayuda. Me toco el rostro y solo siento mis lágrimas desvanecerse. Me siento viejo y lastimado al ver como el gozo de mi risa se esfuma entre el viento. Solo deseo estar contigo, pero no me miras de frente, y al final, me quedo solo a la mitad del camino.
Solo deseo que las puertas de los callejones en los cuales camino, se abran para poder encontrar la luz. Esa luz radiante del atardecer capaz de ahuyentar las tinieblas de la noche y llenarme del calor del sol, la estrella más luminosa de todas y jamás, pero jamás caerá del cielo.
Solo deseo que las puertas de los callejones en los cuales camino, se abran para poder encontrar la luz. Esa luz radiante del atardecer capaz de ahuyentar las tinieblas de la noche y llenarme del calor del sol, la estrella más luminosa de todas y jamás, pero jamás caerá del cielo.
:: desde la cuna del quetzal.