José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
La fe franca gotea, fresca por la ventana.
Por este rostro embebe su figura cercana,
por el viento aferrada de su errante mirada
la llovizna de otoño juguetea de asombro.
En rincones del cuarto, tiemblan pilas de escombro.
La fe franca gotea por la errante mirada.
En la masa del día tú escogiste un refugio
de la tenue llovizna con tristeza de efugio.
Las paredes verduzcas se vinieron abajo,
la soñada mañana extravió la mirada
en la pálida verdad, en la herida alborada.
Tu mirada extrañada los relojes retrajo.
Con la tenue llovizna las paredes encima
de tu cuerpo mojado, la fe, el alba, lastima.
Es tu errante mirada la que encuentra el alma,
aquel inmóvil cuerpo, qué ardida fe tenía.
Tu memoria camina calles de fantasías,
tu mirada es deriva, la llovizna te calma.
La fe franca gotea, fresca por la ventana.
En la simple llovizna se cierra tu persiana,
en el cuarto túneles de tu fe y de esperanza
frágil y conmovida esta prisión blindada.
Con las últimas gotas frescas de la mirada
la ventana trae luz donde la vida danza.
La fe franca gotea, fresca por la ventana.
la rutina en el roce, voces de la mañana,
por el viento aferrada, en la errante mirada.
la llovizna de otoño trae luz extirpada,
en rincones del cuarto recibe la alborada
la fe franca gotea de cúlmine mirada.
Por este rostro embebe su figura cercana,
por el viento aferrada de su errante mirada
la llovizna de otoño juguetea de asombro.
En rincones del cuarto, tiemblan pilas de escombro.
La fe franca gotea por la errante mirada.
En la masa del día tú escogiste un refugio
de la tenue llovizna con tristeza de efugio.
Las paredes verduzcas se vinieron abajo,
la soñada mañana extravió la mirada
en la pálida verdad, en la herida alborada.
Tu mirada extrañada los relojes retrajo.
Con la tenue llovizna las paredes encima
de tu cuerpo mojado, la fe, el alba, lastima.
Es tu errante mirada la que encuentra el alma,
aquel inmóvil cuerpo, qué ardida fe tenía.
Tu memoria camina calles de fantasías,
tu mirada es deriva, la llovizna te calma.
La fe franca gotea, fresca por la ventana.
En la simple llovizna se cierra tu persiana,
en el cuarto túneles de tu fe y de esperanza
frágil y conmovida esta prisión blindada.
Con las últimas gotas frescas de la mirada
la ventana trae luz donde la vida danza.
La fe franca gotea, fresca por la ventana.
la rutina en el roce, voces de la mañana,
por el viento aferrada, en la errante mirada.
la llovizna de otoño trae luz extirpada,
en rincones del cuarto recibe la alborada
la fe franca gotea de cúlmine mirada.
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