la felicidad pone tristes a los poetas

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
como encontró por fin una mujer
de veintitantos, encantadora, tierna, simpática
que lo amaba incondicionalmente y además
tenía un culazo de puta madre, un par de tetas gigantes
y era hermosa y le gustaba coger y cada mañana
se la chupaba durante media hora y después lo dejaba solo
para irse a sus clases de informática y así por lo tanto
él podía disponer de ese tiempo para acabar de corregir
los poemas que incluiría en su primer libro de ya próxima aparición
en tirada de 5000 ejemplares bajo el sello de
una de las casas editoriales propiedad del padre de ella
-el tipo era un magnate de las comunicaciones-
y como el susodicho libro al ser lanzado
se convirtió en éxito instantáneo de ventas y agotó
en una par de semanas la edición por lo que
tuvieron que sacar de emergencia una segunda esta vez
de 30,000 unidades que también voló de las librerías
-el libro en realidad no era la gran mierda pero
el padre de su amada había tenido la genial idea
de contratar para la campaña de promoción al mismo publicista
que se ocupaba de convertir regularmente en best seller
cada nuevo manuscrito repleto de mamonadas pseudo filosóficas
que salía de la pluma del mariconcete de paulo coelho-
catapultando al poeta a la fama en cuestión de semanas y
arreglando además sus finanzas hasta el punto en que por fin
pudo deshacerse del puto nissan del 95 que hasta
entonces había conducido y comprarse desfachatadamente después
un lujoso deportivo del año y abandonar también la pocilga
donde había vivido los últimos 20 años e instalarse
en una buhardilla tipo estudio diseño minimalista italiano
a 150 metros sobre el suelo y con vista a la bahía y sus fantásticos
atardeceres y ascensor privado y acceso ilimitado
al helicóptero del padre de su chica estacionado unos pocos
metros arriba de su cabeza; y como una vez atravesada
la turbulencia y el desajuste propios de la radical transformación
que su vida y sus circunstancias habían recientemente sufrido
el poeta se percató sin embargo de pronto en el curso de
un soleado mediodía de principios de abril
-mientras se chingaba un jack daniels sentado en el balcón
de su estudio contemplando la azul lejanía del mar-
el cabrón se percató entonces, decíamos, en medio
de un súbito relámpago de lucidez introspectiva
de que a pesar de ser un hombre con suerte, admirado, exitoso
y de que su obra era elogiada e incluso empezaba a traducirse
a otros 15 idiomas, y de que por otra parte -como si no
bastara con lo bien que le estaban saliendo las cosas-
en el plano sentimental encima igualmente parecía estarle
yendo de puta madre (su mujer lo amaba y cada vez
que abría el hotmail se encontraba una lista interminable de
mensajes llenos de ofrecimientos sexuales de admiradoras
que le mandaban fotos de sus coños depilados y ruegos
de que les permitiera siquiera dejar que le chuparan la verga
-"sólo con que me dejaras tenerla dentro de mi boca
un par de minutos bastaría para sentir que mi puta vida
no fue en vano, no fue un puto desperdicio"-)
se percató, pues, como les decía, el poeta, aquel soleado
mediodía sentado en el balcón mirando el mar
de que a pesar de que el punto de equilibrio y plena satisfacción
donde su vida había terminado por fin de acabar yendo a situarse
podía sencillamente simbolizarse con la frase "soy feliz"
en realidad la idea de ser efectivamente feliz le resultaba hallarse
en completa contradicción con el último ideal poético que
cualquier humilde hombre oscura y tenazmente entregado a pergeñar versos
hubiese querido terminar a fin de cuentas encarnando
(¿porque cúando vergas se ha sabido de un poeta sobre el cual
haya podido afirmarse que fuese medianamente feliz
-y ya ni digamos feliz en toda la extensión de la palabra?)
"qué asco me doy" se dijo nuestro hombre apenas hubo
adquirido plena conciencia de aquella enorme felicidad que
subrepticiamente había acabado por infiltrarse hasta anegar
con su babosa consistencia todo su universo interior
(nótese la puta influencia que empieza a hacer resentir
mi depurado estilo literario el hecho de haber andado leyendo
a últimas fechas las mamonadas pseudo filosóficas
que salen regularmente de la pluma del mariconcete de p.c,)
"¡en qué puto fraude he acabado convirtiendo mi vida...!"

en primera plana de todos los diarios de aquella tarde
salió la noticia de la muerte del poeta al estrellarse
volando bajo los efectos del alcohol un helicóptero
a dos edificios de distancia del penthouse donde vivía
 
Última edición:
Llegue a la mitad, mañana lo continuo leyendo, creo que me ganó la cerveza que tome. :oops:

Un abrazo.
 
Última edición:
La locura que proporciona el éxito toma caminos impredecibles al utilizar la introspección para analizarnos.

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