Antomar Alas
Poeta recién llegado
Ya se avecina.
Faltan unas horas;
a que salga la parca,
que la gente implora.
Ya que es muerte,
pero no de gente;
sino tormento
del más decente.
Y es que con paño en la cabeza y rezo de suerte,
pretenden celebrar nacimiento,
regalando a otros la muerte.
Ya se acerca la noche,
pero la más mala:
la que encierra alegrías tras la cuchilla.
¡Qué culpa seres tienen
de recibir tal infortunio!,
en tiempo hipócrita de manía,
de sangre al mediodía y corazón con estría.
Faltan unas horas;
a que salga la parca,
que la gente implora.
Ya que es muerte,
pero no de gente;
sino tormento
del más decente.
Y es que con paño en la cabeza y rezo de suerte,
pretenden celebrar nacimiento,
regalando a otros la muerte.
Ya se acerca la noche,
pero la más mala:
la que encierra alegrías tras la cuchilla.
¡Qué culpa seres tienen
de recibir tal infortunio!,
en tiempo hipócrita de manía,
de sangre al mediodía y corazón con estría.
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