La finitud del círculo

cipres1957

Poeta veterano en el portal
De su nudo -la boca- lloró el árbol;
lo vi entre dos quiebres caer madera
horqueta herida teñida de rojo,
cascada hecha resina.
Cayó sin caer, muriendo de pie.

Y no olvido su llanto ni sus anillos de recuerdos,
siglos cubriendo soles
escarchas desveladas en genética circular:
hacia arriba, ensanchando copa
hacia abajo, reabsorbiendo raíces;
pariendo brotes de futuras maderas:
las hijas de sus hijos,
la misma savia dolorida, la misma angustia.

He visto a mi padre,
en el tajo de la vida por donde entra la muerte;
la muerte de la sangre, el último apellido de su estirpe,
es decir, los hijos de sus hijos, que no serán.
 
Última edición:
¿Qué era finalmente la vida, querido Daniel? ¿Dónde van a parar los sueños hacia el final de una vida de entrega muda, sin estridencias? ¿Quién repara en esos frutos más allá de la primera simiente? ¿Quién es capaz de rescatarlos, querido amigo? ¡Cuánto pesa esta angustia en el corazón de los hijos! Con todo, y más allá del dolor de esta corteza que somos construyéndose a misma, quizá sea el ser íntimo y anterior el que deba ser protegido y heredado; la savia, más que el apellido. Y en todo caso, el apellido de ese alma que ama. Una luz que no debe extinguirse, y que importa mucho más que el candelero que la soporta. Sabiduría para verlo. Ciencia para lograrlo. Un abrazo. Estrellas desde luego. Y gracias por propiciar el ejercicio de meditar la vida. Daniel
 
De su nudo -la boca-, lloró el árbol;
lo vi entre dos quiebres caer madera
horqueta herida teñida de rojo,
cascada hecha resina.
Cayó sin caer, muriendo de pie.

Y no olvido su llanto ni sus anillos de recuerdos,
siglos cubriendo soles
escarchas desveladas en genética circular:
hacia arriba, ensanchando copa
hacia abajo, reabsorbiendo raíces;
pariendo brotes de futuras maderas:
las hijas de sus hijos,
la misma savia dolorida, la misma angustia.

He visto a mi padre,
en el tajo de la vida por donde entra la muerte;
la muerte de la sangre, el último apellido de su estirpe,
es decir, los hijos de sus hijos, que no serán.

interesantes lineas sipres:) un gusto pasar por ellas :) bello poema:)
 
Bello es que ha regresado la inspiración a ti, la técnica subversiba, la canción nocturna de los poetas, bravo por tu espírtu surrealista :)
 
Cualquier cosa que pueda decir sale sobrando,

LO importante y necesario es felicitarlo caballero,
usted sabe darle forma a las letras.


Saludos...
 
De su nudo -la boca-, lloró el árbol;
lo vi entre dos quiebres caer madera
horqueta herida teñida de rojo,
cascada hecha resina.
Cayó sin caer, muriendo de pie.

Y no olvido su llanto ni sus anillos de recuerdos,
siglos cubriendo soles
escarchas desveladas en genética circular:
hacia arriba, ensanchando copa
hacia abajo, reabsorbiendo raíces;
pariendo brotes de futuras maderas:
las hijas de sus hijos,
la misma savia dolorida, la misma angustia.

He visto a mi padre,
en el tajo de la vida por donde entra la muerte;
la muerte de la sangre, el último apellido de su estirpe,
es decir, los hijos de sus hijos, que no serán.

Qué bellas metáforas Daniel!!!!

Un poema que invita a la reflexión, ese árbol de nuestra vida, de nuestras raíces y esas ramas que se alzan queriendo tocar el cielo.

Petonets amigo,
 
¿Qué era finalmente la vida, querido Daniel? ¿Dónde van a parar los sueños hacia el final de una vida de entrega muda, sin estridencias? ¿Quién repara en esos frutos más allá de la primera simiente? ¿Quién es capaz de rescatarlos, querido amigo? ¡Cuánto pesa esta angustia en el corazón de los hijos! Con todo, y más allá del dolor de esta corteza que somos construyéndose a misma, quizá sea el ser íntimo y anterior el que deba ser protegido y heredado; la savia, más que el apellido. Y en todo caso, el apellido de ese alma que ama. Una luz que no debe extinguirse, y que importa mucho más que el candelero que la soporta. Sabiduría para verlo. Ciencia para lograrlo. Un abrazo. Estrellas desde luego. Y gracias por propiciar el ejercicio de meditar la vida. Daniel

...quizás sea el ser íntimo y anterior el que deba ser protegido, la savia...
Gran verdad amigo, gran lectura.

Mi agradecimiento y mi abrazo.
 
Un placer pasar por tus versos . Estrellas y un abrazo

De su nudo -la boca-, lloró el árbol;
lo vi entre dos quiebres caer madera
horqueta herida teñida de rojo,
cascada hecha resina.
Cayó sin caer, muriendo de pie.

Y no olvido su llanto ni sus anillos de recuerdos,
siglos cubriendo soles
escarchas desveladas en genética circular:
hacia arriba, ensanchando copa
hacia abajo, reabsorbiendo raíces;
pariendo brotes de futuras maderas:
las hijas de sus hijos,
la misma savia dolorida, la misma angustia.

He visto a mi padre,
en el tajo de la vida por donde entra la muerte;
la muerte de la sangre, el último apellido de su estirpe,
es decir, los hijos de sus hijos, que no serán.
 
De su nudo -la boca-, lloró el árbol;
lo vi entre dos quiebres caer madera
horqueta herida teñida de rojo,
cascada hecha resina.
Cayó sin caer, muriendo de pie.

Y no olvido su llanto ni sus anillos de recuerdos,
siglos cubriendo soles
escarchas desveladas en genética circular:
hacia arriba, ensanchando copa
hacia abajo, reabsorbiendo raíces;
pariendo brotes de futuras maderas:
las hijas de sus hijos,
la misma savia dolorida, la misma angustia.

He visto a mi padre,
en el tajo de la vida por donde entra la muerte;
la muerte de la sangre, el último apellido de su estirpe,
es decir, los hijos de sus hijos, que no serán.

entrando a tu circulo para dejarte mis saludossssssssssss!!
 
Es tarde ahora comentarte???
Ya te digo que tenía la idea.... pero lo de la extinción de la "palabra" por el sexo de la especie, no lo descifré...

Te aplaudo, te dejo mil estrellas y un fuerte abrazo peruano!
 
Que decirte? simplemente : BRAVO!!!!!!

Saludos.
 
En esta tierra somos nombre, somos linaje, historia y recuerdos.Luego, cenizas. Pero dejamos una impronta, en esa savia que alcanzó a fecundar el sitio donde se enraizó el árbol familiar.
Muy bello tu poema, Ciprés. Me ha encantado.
Besos y estrellas.
 
interesantes líneas, hermosas metáforas. He disfrutado mucho esta lectura. Mil estrellas.
 
Excelente poema lleno de metáforas y símbolos... Bachelard decía que el árbol era símbolo del ser, de la vida, pues permite posarse los pájaros, nuestras almas...Gracias
 
De su nudo -la boca-, lloró el árbol;
lo vi entre dos quiebres caer madera
horqueta herida teñida de rojo,
cascada hecha resina.
Cayó sin caer, muriendo de pie.

Y no olvido su llanto ni sus anillos de recuerdos,
siglos cubriendo soles
escarchas desveladas en genética circular:
hacia arriba, ensanchando copa
hacia abajo, reabsorbiendo raíces;
pariendo brotes de futuras maderas:
las hijas de sus hijos,
la misma savia dolorida, la misma angustia.

He visto a mi padre,
en el tajo de la vida por donde entra la muerte;
la muerte de la sangre, el último apellido de su estirpe,
es decir, los hijos de sus hijos, que no serán.
Hola, el árbol genelógico al que en algún momento ya no le saldran ramas que puedan hacer historia. Saludos
¡SONRIE!
 
De su nudo -la boca-, lloró el árbol;
lo vi entre dos quiebres caer madera
horqueta herida teñida de rojo,
cascada hecha resina.
Cayó sin caer, muriendo de pie.

Y no olvido su llanto ni sus anillos de recuerdos,
siglos cubriendo soles
escarchas desveladas en genética circular:
hacia arriba, ensanchando copa
hacia abajo, reabsorbiendo raíces;
pariendo brotes de futuras maderas:
las hijas de sus hijos,
la misma savia dolorida, la misma angustia.

He visto a mi padre,
en el tajo de la vida por donde entra la muerte;
la muerte de la sangre, el último apellido de su estirpe,
es decir, los hijos de sus hijos, que no serán.


Esa finitud se aplica a tantas cosas que existen en este Universo. Tu lo has hecho a dos, por las metáforas a esa vida arraigada en los círculos de los centenarios y milenarios entes que se agarran al suelo para elevarse al cielo, y por el significado de las mismas a la estirpe familiar humana.

Es un poema que nos lleva a la reflexión , a pensamientos de corte filosófico que, normalmente, tenemos reprimidos en el baul de las incógnitas.

Me ha gustado, amigo mío. Mi enhorabuena.

Un fuerte abrazo.
 

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