nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
El silbido del viento
como ladrón, se llevó tu aliento
degollando tus sentidos
a fogonazos, sin miramientos.
Tu baile es triste hacia la altura
raspando tu alma, pedazo a pedazo
la lluvia caliente te empapa sin mesura.
De mármol sagrado es tu funda
cárcel fangosa, piedra de agonía
bóveda temerosa y fecunda.
Tu perfume, siega la espada
y el solitario filo de la muerte
cruzas ensangrentada.
El silencio reina en la alameda,
en el solitario útero de tu descanso
con alas inmóviles, aves de plata
te trasportan a un lejano remanso.
Sobre tu espuma solemne
y tu corona prendida en llamas,
abres tu cáliz de luz
sobre el crepúsculo peremne...
NUNA.
dedicado a una gran persona...
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