Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
La Flor rehúsa el Perdón
Soy como la Rosa de la Vida y la aurora primera
Soy como la Rosa Clave de Muerte envejecida bajo el sol
Soy como el caballo salvaje Arión, y la reanimada Flor de Jericó
¡Tened cuidado con las adelfas en verano! Regurgitando su veneno
bajo el sol, tened cuidado mi Vida,
mi Rosa de Jericó
Ten cuidado del ganado trashumante, que aunque escasee en Siria
la búsqueda del profuso desmembramiento
a saber, sos vos.
Tened cuidado mi Vida, mi Rosa de Jericó
Como con su horrísona voz el pastor, rabadán de los rumiantes,
busca a diario mi hermosa Flor
Aúna sus lacayos, y eleva el cayado de briznas blancas
sintiéndose un enviado inmanente a su dios
Tened cuidado mi vida, mi Rosa de Jericó
Tarde o temprano él me encontrara
hecho un ovillo de sed en los desiertos
o extendiéndome de la roca
ornamentada de nereidas y aguaceros
Tarde o temprano él me encontrara , yo lo sé,
y bajo el signo subterraneo de sus crisoles
cadenas de cien nudos a mis sépalos ligará
Ya lo sé!, algún día el poder de mi lira no lo podrá zozobrar
y mi plectro, como el plectro de Hermes
dejará por siempre de tocar .
¡Pero el perdón es divino, y sin mi plectro no me puedo defender!, te pido piedad entonces
odioso rabadán acólito de las siete cuerdas
déjame tocar mis versos bucólicos
a nadie se los mostraré a nadie desdicharé
Sólo déjame, y vete de mi mundo
tu perdón me equivale a relojes de haronía
prefiero morir a transar con tus crápulas
prefiero que me muerdan el tallo
y me deshojen junto a mis Dríadas
tu perdón me importa un infinitesimal
prefiero morir a la luz de la lira
a vivir cayendo
en rehuíos de mi amor.
El crimen de vivir desligado oportunamente se paga con el escarmiento y el oprobio, pero yo ya no busco el sacro Perdón, si la desdicha viene, ¡pues que venga, yo la meceré!
Soy como la Rosa de la Vida y la aurora primera
Soy como la Rosa Clave de Muerte envejecida bajo el sol
Soy como el caballo salvaje Arión, y la reanimada Flor de Jericó
¡Tened cuidado con las adelfas en verano! Regurgitando su veneno
bajo el sol, tened cuidado mi Vida,
mi Rosa de Jericó
Ten cuidado del ganado trashumante, que aunque escasee en Siria
la búsqueda del profuso desmembramiento
a saber, sos vos.
Tened cuidado mi Vida, mi Rosa de Jericó
Como con su horrísona voz el pastor, rabadán de los rumiantes,
busca a diario mi hermosa Flor
Aúna sus lacayos, y eleva el cayado de briznas blancas
sintiéndose un enviado inmanente a su dios
Tened cuidado mi vida, mi Rosa de Jericó
Tarde o temprano él me encontrara
hecho un ovillo de sed en los desiertos
o extendiéndome de la roca
ornamentada de nereidas y aguaceros
Tarde o temprano él me encontrara , yo lo sé,
y bajo el signo subterraneo de sus crisoles
cadenas de cien nudos a mis sépalos ligará
Ya lo sé!, algún día el poder de mi lira no lo podrá zozobrar
y mi plectro, como el plectro de Hermes
dejará por siempre de tocar .
¡Pero el perdón es divino, y sin mi plectro no me puedo defender!, te pido piedad entonces
odioso rabadán acólito de las siete cuerdas
déjame tocar mis versos bucólicos
a nadie se los mostraré a nadie desdicharé
Sólo déjame, y vete de mi mundo
tu perdón me equivale a relojes de haronía
prefiero morir a transar con tus crápulas
prefiero que me muerdan el tallo
y me deshojen junto a mis Dríadas
tu perdón me importa un infinitesimal
prefiero morir a la luz de la lira
a vivir cayendo
en rehuíos de mi amor.
El crimen de vivir desligado oportunamente se paga con el escarmiento y el oprobio, pero yo ya no busco el sacro Perdón, si la desdicha viene, ¡pues que venga, yo la meceré!
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