La foto
Miro algunas fotos,
¿Qué pretendemos
al inmortalizar
un momento?
Pasé media vida
buscando momentos,
pasé media vida
ignorando recuerdos,
pasé media vida
agarrado
a incoherencias.
¿Qué buscamos
cuando no buscamos
nada?
Dios, esa poderosa
mujer de pelo lacio,
brillante, quizá de
mirada dulce
y asombrosa.
Ella, que vestida
va como una señora
decente, con un lápiz
en su mano,
con una sonrisa
en la recámara,
con un sueño
escondido entre
sus casi inmóviles
faldas.
Ella, que cuando
te mira, no sabes
si entre sus mangas
esconde un puñal o
unas bragas
manchadas
de color gres.
Tú que me miras,
me observas agachada,
pasada la esquina
me esperas
en la otra acera,
y cuando cruzo
esa hermosa calle
ya no estás.
¿Qué puedo sino
imaginar?
Las fotos ya de
nada me sirven,
ya no me esperan
todas las mañanas
para recordarme
que me amas,
ya no saben
que es el emerger
de una flor de mustio
y huidizo recuerdo.
Y miran,
quizá algún día
el resurgir de las
de la tibias ranas
entre la maleza, quizá
entre algunas piedras.
¿Cómo puede ser
que la luz sea
espectro de la vida
donde la nada
restalla mis ojos
de luz esperanzada?
Ya no veo caminos
entre la maleza
de las fotos,
ni entre la pereza
de los sueños.
¿Puedes ser tu quizá
toda la luz y toda
la sombra que
necesito ver?
Mañana y a pesar de
todo, tu diosa, si quieres
beberé en tu desgracia
y a mi salud
una última copa
de vino,
quizá en un hermoso
molino,
quizá entre las
tinieblas de la
poca gracia que es
la gracia de
respirar.
Si tú mueres,
tu jefe no quiera,
nada tendrá
sentido.
...
(no la pongo entera, ya que pretendo publicarla)
Miro algunas fotos,
¿Qué pretendemos
al inmortalizar
un momento?
Pasé media vida
buscando momentos,
pasé media vida
ignorando recuerdos,
pasé media vida
agarrado
a incoherencias.
¿Qué buscamos
cuando no buscamos
nada?
Dios, esa poderosa
mujer de pelo lacio,
brillante, quizá de
mirada dulce
y asombrosa.
Ella, que vestida
va como una señora
decente, con un lápiz
en su mano,
con una sonrisa
en la recámara,
con un sueño
escondido entre
sus casi inmóviles
faldas.
Ella, que cuando
te mira, no sabes
si entre sus mangas
esconde un puñal o
unas bragas
manchadas
de color gres.
Tú que me miras,
me observas agachada,
pasada la esquina
me esperas
en la otra acera,
y cuando cruzo
esa hermosa calle
ya no estás.
¿Qué puedo sino
imaginar?
Las fotos ya de
nada me sirven,
ya no me esperan
todas las mañanas
para recordarme
que me amas,
ya no saben
que es el emerger
de una flor de mustio
y huidizo recuerdo.
Y miran,
quizá algún día
el resurgir de las
de la tibias ranas
entre la maleza, quizá
entre algunas piedras.
¿Cómo puede ser
que la luz sea
espectro de la vida
donde la nada
restalla mis ojos
de luz esperanzada?
Ya no veo caminos
entre la maleza
de las fotos,
ni entre la pereza
de los sueños.
¿Puedes ser tu quizá
toda la luz y toda
la sombra que
necesito ver?
Mañana y a pesar de
todo, tu diosa, si quieres
beberé en tu desgracia
y a mi salud
una última copa
de vino,
quizá en un hermoso
molino,
quizá entre las
tinieblas de la
poca gracia que es
la gracia de
respirar.
Si tú mueres,
tu jefe no quiera,
nada tendrá
sentido.
...
(no la pongo entera, ya que pretendo publicarla)
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