prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si el viento me trajera la fragancia de tu olvido
pero solamente percibo un olor a granja de soledades liliputienses,
a pesebre olvidado en el ático torácico
y a patas rotas de corderos entre obeliscos.
Solamente me deshago de las arcillas lenticulares de tu roña
y elijo a mi sombra como escudo de mis sonrisas cazadoras de espinas,
me comporto como debiera ser, una clavícula dislocada
en el hombro de los mares,
un cementerio alegre de espumas y cráneos de peces,
áspero crin de limosna zureando serruchos lineales de convulsiones de cuervos
en ese pecho de cielo que no te recuerda,
en ese suicidio de estrellas,
en ese parto inmenso de agujeros negros.
pero solamente percibo un olor a granja de soledades liliputienses,
a pesebre olvidado en el ático torácico
y a patas rotas de corderos entre obeliscos.
Solamente me deshago de las arcillas lenticulares de tu roña
y elijo a mi sombra como escudo de mis sonrisas cazadoras de espinas,
me comporto como debiera ser, una clavícula dislocada
en el hombro de los mares,
un cementerio alegre de espumas y cráneos de peces,
áspero crin de limosna zureando serruchos lineales de convulsiones de cuervos
en ese pecho de cielo que no te recuerda,
en ese suicidio de estrellas,
en ese parto inmenso de agujeros negros.
Última edición: