Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Corazón,
a veces pienso: Si el amor fuera brisa cuánto te acariciaría
convertido en ella. Te acariciaría, hasta cuando no te tengo.
Pero el amor nunca es viento ni huracán ni brisa siquiera,
si a su paso no 'limpia' y sincera sentimientos.
Yo sé,
que nos habitan cosas celosamente encofradas en nuestro
instinto. Cosas con derecho a llenarnos privadamente íntimas
nostalgias y apetitos, y por qué no, viejas ansiedades redivivas.
Cosas que nos influyen antecesoras de lo nuestro.
Y aún no sé
cómo el interés personal de cada uno y sus mil vivencias a gusto
y contra gusto vividas cada cual por su lado, se nos conforman
con esto. Este 'amor de experimento, ¿verdad?
¿Será
que quizá los dos tenemos poca cosa asimilada del placer
de otros actos de dudosa idoneidad y liviano efecto? ¿O será
que hay algo a lo que, o alguien a quien no hallamos reemplazo
y debemos conformarnos con lo que trae el viento?
Pero
dices que me quieres y yo digo que te quiero. Sabemos que
no somos muy sinceros y que tiene cada cual secuelas por superar
y defectos por corregir. Ojala los enmendemos en favor de este
amor bueno, porque si no, caeremos en el simple afán de muchos,
en la nada facilista de tomar lo que venga a complacernos,
a vaciarnos lo poco vital de nuestro débil y escarmentado anhelo.
Ahora,
si esto es lo que creemos que es y lo dejamos ir, después
y para siempre y hasta el fin, creo, nos preguntarnos pesarosos
sin remedio: ¿Qué será de ti, mi amor? Corazón, ¿dónde estarás?,
sin que nos responda el tiempo.
Y un día,
hasta esos pobres lamentos arropados ya de otoño, se desprenderán
definitivamente de la última esperanza de reencuentro para ser
barridos como hojas por el viento de la frustración que sopla
el amor plañidero. O peor aún:
Para ser
tristemente depositados cual dos truncos pimpollos sobre el gélido
reducto lapidado de lo imposible del amor, y nada menos que
por la brisa desconsolada del nunca más.
Si es cierto
que nos gustamos, que nos hacemos bien, si esto da para más,
corazón, ¿nos atrevemos?
a veces pienso: Si el amor fuera brisa cuánto te acariciaría
convertido en ella. Te acariciaría, hasta cuando no te tengo.
Pero el amor nunca es viento ni huracán ni brisa siquiera,
si a su paso no 'limpia' y sincera sentimientos.
Yo sé,
que nos habitan cosas celosamente encofradas en nuestro
instinto. Cosas con derecho a llenarnos privadamente íntimas
nostalgias y apetitos, y por qué no, viejas ansiedades redivivas.
Cosas que nos influyen antecesoras de lo nuestro.
Y aún no sé
cómo el interés personal de cada uno y sus mil vivencias a gusto
y contra gusto vividas cada cual por su lado, se nos conforman
con esto. Este 'amor de experimento, ¿verdad?
¿Será
que quizá los dos tenemos poca cosa asimilada del placer
de otros actos de dudosa idoneidad y liviano efecto? ¿O será
que hay algo a lo que, o alguien a quien no hallamos reemplazo
y debemos conformarnos con lo que trae el viento?
Pero
dices que me quieres y yo digo que te quiero. Sabemos que
no somos muy sinceros y que tiene cada cual secuelas por superar
y defectos por corregir. Ojala los enmendemos en favor de este
amor bueno, porque si no, caeremos en el simple afán de muchos,
en la nada facilista de tomar lo que venga a complacernos,
a vaciarnos lo poco vital de nuestro débil y escarmentado anhelo.
Ahora,
si esto es lo que creemos que es y lo dejamos ir, después
y para siempre y hasta el fin, creo, nos preguntarnos pesarosos
sin remedio: ¿Qué será de ti, mi amor? Corazón, ¿dónde estarás?,
sin que nos responda el tiempo.
Y un día,
hasta esos pobres lamentos arropados ya de otoño, se desprenderán
definitivamente de la última esperanza de reencuentro para ser
barridos como hojas por el viento de la frustración que sopla
el amor plañidero. O peor aún:
Para ser
tristemente depositados cual dos truncos pimpollos sobre el gélido
reducto lapidado de lo imposible del amor, y nada menos que
por la brisa desconsolada del nunca más.
Si es cierto
que nos gustamos, que nos hacemos bien, si esto da para más,
corazón, ¿nos atrevemos?
Última edición: