luvitin
Poeta adicto al portal
Morena su piel apagada por el atardecer,
cabellos negros acarician la cintura,
sombrías sus polleras gastadas,
Francisca es oscura, menos su mirada.
Sus manos pequeñas planchan,
grandes arrugas ajenas,
ella es ternura de montes,
sangre Toba por sus venas.
Francisca es feliz amasando panes,
con harina amanecida de sueños,
los niños alimentan su alegría,
esa sonrisa clara es una mesa extendida.
Su semblante curtido por los soles,
alumbrando los senderos del trabajo,
quebracho rojo su espíritu derrama,
es dignidad blanca su humilde morada.
Francisca es pobre, como ajena la mirada,
no viajará exótica por el mundo,
mostrando extrañas postales doradas,
ella sueña con su Chaco boreal de madrugada.
Noble mujer educada en el bosque,
de la diosa madre tierra,
una lágrima cristalina guarda,
por los desolados bosques robados.
Morena su piel apagada por el atardecer,
cabellos negros acarician su cintura,
sombrías sus polleras gastadas,
Francisca es oscura, menos su mirada.
cabellos negros acarician la cintura,
sombrías sus polleras gastadas,
Francisca es oscura, menos su mirada.
Sus manos pequeñas planchan,
grandes arrugas ajenas,
ella es ternura de montes,
sangre Toba por sus venas.
Francisca es feliz amasando panes,
con harina amanecida de sueños,
los niños alimentan su alegría,
esa sonrisa clara es una mesa extendida.
Su semblante curtido por los soles,
alumbrando los senderos del trabajo,
quebracho rojo su espíritu derrama,
es dignidad blanca su humilde morada.
Francisca es pobre, como ajena la mirada,
no viajará exótica por el mundo,
mostrando extrañas postales doradas,
ella sueña con su Chaco boreal de madrugada.
Noble mujer educada en el bosque,
de la diosa madre tierra,
una lágrima cristalina guarda,
por los desolados bosques robados.
Morena su piel apagada por el atardecer,
cabellos negros acarician su cintura,
sombrías sus polleras gastadas,
Francisca es oscura, menos su mirada.
Tito Visentín