Raamses
Poeta asiduo al portal
Conoces todas mis fugas,
aborreces mis dones,
soportaste enjuiciar tus latidos,
no quisiste sentir la cura a tus males,
yo no era la respuesta
sabía tal vez donde se ocultaba,
muy cerca de tus temblorosas manos,
entonces he sido un filtro para ti,
un pasado cercano para sentirte mejor,
bordando toda tu pena sobre mi piel,
lanzado de tu camino como un obstáculo,
deseo haber arrancado un pedazo de ti
para que no puedas terminar jamás esa frase
la frase que aborrezco con todo placer.
El amor, amar entregando todo,
la ha herido mortalmente en caricias,
desea enjuiciando a lo tierno dejar de sufrir.
Yo te diré que tanto puede doler amar,
donde escondes tus castigos verdaderos,
lo ciego que andan tus sentidos
y lo dormido que disfruta tu corazón.
Te veré ir a la horca
por robar lo que te pertenecía,
sufrirás de asfixia
te dolerá el respirar de tu privacidad
las caricias de tus propias manos en otra piel
retirar la mirada de la belleza abandonada.
Yo no soy un asesino
por dispararte con cariño,
no soy el ladrón que ha escapado
llevando en las manos nuestro futuro,
no soy el silencio en tus labios que ofende,
me hiere y me humilla tu distancia
siempre alrededor de mí evocándote,
he cambiado a la herida que clama un día más,
mi figura maltratada en tus soliloquios,
piensas en mí en voz alta sin embargo,
insinúas una vuelta veloz en despedida.
La confianza, confiar los sueños,
te ha hecho temer de todas mis personas,
de anhelar olvidar ninguna herida se ha curado.
Vas a enterarte de manos vacías,
el bosque donde los sueños corren de pesadillas,
del triunfo de las mentiras en promesas,
de jugar con penas imaginarias y culpar a la placidez.
Te veré en la hoguera,
gritando tus culpas siendo inocente,
padecerás tus fantasías,
arderás en calma a través de mi mirada,
el amor que te circulaba se avergüenza,
jurar lágrimas y no sentir nada más
¿temes tanto recibir lo que mereces?
Grita mi amor, grita hasta sangrar,
expulsa el cariño que me debes,
abre tus poros para mí con dolencia,
tiende tus manos y deja de mentir.
Grita hacia mí el silencio que no espera,
termina esa frase para mí con rencor,
evoca el secreto hasta que te atormente,
grítame tu perdón y te dejaré morir.
aborreces mis dones,
soportaste enjuiciar tus latidos,
no quisiste sentir la cura a tus males,
yo no era la respuesta
sabía tal vez donde se ocultaba,
muy cerca de tus temblorosas manos,
entonces he sido un filtro para ti,
un pasado cercano para sentirte mejor,
bordando toda tu pena sobre mi piel,
lanzado de tu camino como un obstáculo,
deseo haber arrancado un pedazo de ti
para que no puedas terminar jamás esa frase
la frase que aborrezco con todo placer.
El amor, amar entregando todo,
la ha herido mortalmente en caricias,
desea enjuiciando a lo tierno dejar de sufrir.
Yo te diré que tanto puede doler amar,
donde escondes tus castigos verdaderos,
lo ciego que andan tus sentidos
y lo dormido que disfruta tu corazón.
Te veré ir a la horca
por robar lo que te pertenecía,
sufrirás de asfixia
te dolerá el respirar de tu privacidad
las caricias de tus propias manos en otra piel
retirar la mirada de la belleza abandonada.
Yo no soy un asesino
por dispararte con cariño,
no soy el ladrón que ha escapado
llevando en las manos nuestro futuro,
no soy el silencio en tus labios que ofende,
me hiere y me humilla tu distancia
siempre alrededor de mí evocándote,
he cambiado a la herida que clama un día más,
mi figura maltratada en tus soliloquios,
piensas en mí en voz alta sin embargo,
insinúas una vuelta veloz en despedida.
La confianza, confiar los sueños,
te ha hecho temer de todas mis personas,
de anhelar olvidar ninguna herida se ha curado.
Vas a enterarte de manos vacías,
el bosque donde los sueños corren de pesadillas,
del triunfo de las mentiras en promesas,
de jugar con penas imaginarias y culpar a la placidez.
Te veré en la hoguera,
gritando tus culpas siendo inocente,
padecerás tus fantasías,
arderás en calma a través de mi mirada,
el amor que te circulaba se avergüenza,
jurar lágrimas y no sentir nada más
¿temes tanto recibir lo que mereces?
Grita mi amor, grita hasta sangrar,
expulsa el cariño que me debes,
abre tus poros para mí con dolencia,
tiende tus manos y deja de mentir.
Grita hacia mí el silencio que no espera,
termina esa frase para mí con rencor,
evoca el secreto hasta que te atormente,
grítame tu perdón y te dejaré morir.