Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Metástasis, mecanismos íntimos contra el mal de amores.
Se empieza por llenar un cenicero de colillas.
Náuseas amarillas.
Armisticios artísticos, un zorro patinando en el pavimento.
No miento.
Lo puedes ver con tus propias palabras.
Selfies en cámaras mortuorias, directos a una web de ligoteo.
Un zombie jugando al parchís contra un tiburón martillo tiene más posibilidades de recuperar lo perdido.
¿No crees que esta situación sea posible?
Cómprate un loro, o un periquito que te dé los buenos días.
Solo te pesas una vez al día.
Descansa en paz.
Tómate un café con tomate.
Cata el surrealismo del telediario, junto con la analogía del séptimo arte.
Al desnudo, le sacas las castañas del fuego a tu madre, que no tiene por dónde cogerte.
No garantiza nada nuevo que te quedes sin abrazos.
El sol quema la ventana tan rápidamente que el cristal se recompone, coagulándose.
Has tirado a la basura tu tesoro más preciado:
Un saco de nueces.
Llega un mensajero, que no un mensaje.
Factura de la luz.
Los peces más flacos y pequeños sangran en tu vaso de whisky.
Te embriagas finde tras finde.
Finalmente, te han dado calabazas hasta en Halloween.
El poder subliminal de la publicidad, repite curso.
No avanza, pero siempre te pilla en tanga.
Una competición en la televisión es una invasión a la Tierra.
Ésa donde tantas veces has enterrado tu cabeza.
Se llevarán tu culo como trofeo.
Se empieza por llenar un cenicero de colillas.
Náuseas amarillas.
Armisticios artísticos, un zorro patinando en el pavimento.
No miento.
Lo puedes ver con tus propias palabras.
Selfies en cámaras mortuorias, directos a una web de ligoteo.
Un zombie jugando al parchís contra un tiburón martillo tiene más posibilidades de recuperar lo perdido.
¿No crees que esta situación sea posible?
Cómprate un loro, o un periquito que te dé los buenos días.
Solo te pesas una vez al día.
Descansa en paz.
Tómate un café con tomate.
Cata el surrealismo del telediario, junto con la analogía del séptimo arte.
Al desnudo, le sacas las castañas del fuego a tu madre, que no tiene por dónde cogerte.
No garantiza nada nuevo que te quedes sin abrazos.
El sol quema la ventana tan rápidamente que el cristal se recompone, coagulándose.
Has tirado a la basura tu tesoro más preciado:
Un saco de nueces.
Llega un mensajero, que no un mensaje.
Factura de la luz.
Los peces más flacos y pequeños sangran en tu vaso de whisky.
Te embriagas finde tras finde.
Finalmente, te han dado calabazas hasta en Halloween.
El poder subliminal de la publicidad, repite curso.
No avanza, pero siempre te pilla en tanga.
Una competición en la televisión es una invasión a la Tierra.
Ésa donde tantas veces has enterrado tu cabeza.
Se llevarán tu culo como trofeo.