Esa fuerza que vive en ti mujer,
nunca en mi vida la había mirado,
no lo había imaginado en otro ser,
por eso me tienes sorprendido.
Esa fortaleza que nada te hace caer,
en tu alma una armadura has de tener,
porque nada te puede vencer,
ni siquiera el dolor te hace temer.
Mujer de mirada pacífica,
te ves con ella magnífica,
con ese par de luceros,
y si te soy sincero,
al cielo glorifican,
hasta los Ángeles cantan
alabando tu presencia,
Ella, de la vida, la esencia.
No sé que escondes realmente,
Sólo lo sabe tu mente,
Sólo sé que nunca me mientes,
al pronunciar tu boca
unas pequeñas palabras,
que sólo dicen lo necesario,
aunque sea un ser ordinario,
comprendo que eres extraordinaria.
nunca en mi vida la había mirado,
no lo había imaginado en otro ser,
por eso me tienes sorprendido.
Esa fortaleza que nada te hace caer,
en tu alma una armadura has de tener,
porque nada te puede vencer,
ni siquiera el dolor te hace temer.
Mujer de mirada pacífica,
te ves con ella magnífica,
con ese par de luceros,
y si te soy sincero,
al cielo glorifican,
hasta los Ángeles cantan
alabando tu presencia,
Ella, de la vida, la esencia.
No sé que escondes realmente,
Sólo lo sabe tu mente,
Sólo sé que nunca me mientes,
al pronunciar tu boca
unas pequeñas palabras,
que sólo dicen lo necesario,
aunque sea un ser ordinario,
comprendo que eres extraordinaria.
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