La fuerza del amor derrite la nieve
de los corazones ermitaños desvanecidos
íntimamente por el sudario de la creciente.
Es el amor una bendita sensación amante
recorre los sentidos desde la punta
de la esperanza hasta la escotilla
melancólica arropándola por completo
dejando en tinieblas el desconsuelo
alumbrando solo los candiles en los sueños,
bellos anhelos que se vuelven realidad
en cada voz la luz se vuelve más intensa
hasta reflejar la sombra de la tristeza
a nuestros pies domándola por completo
volviéndola solo un mal recuerdo.