Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estas noches con las narices frías y un bocado a la mitad
son más tristes que mi vida y aún no estás,
posiblemente venda mis latidos a un postor
posiblemente ya no vuelva nunca a creer en un amor.
Salieron a pasear los perros del camino
y no se cansaron hasta llegar al mar,
te dije ayer que lo mío es tuyo y lo que escribo
lo escribo por tus besos, en verdad.
No sabes nada de mí, ni siquiera que te quiero,
no sabes que mi camino sigue aquí
hasta donde me lleven tus besos
ahí voy yo, como un sabueso ahí voy yo.
Te diré que mis palabras tienen eco en cada esquina
que mis temores crecen cuando tú no estás,
que a este viejo sabueso sólo lo dominan
tus labios que me besan como besa una isla al mar.
En este juego de mesa gana siempre el corazón
y pierde el miedo, sin tus besos no soy Dios,
trato de huir de la razón
y me encadeno a la fuerza del amor.
A la fuerza dulce de tus besos,
al poder de tu piel sobre mi piel,
me encadeno a lo que quieres
a la fuerza dulce de tu amor.
Regresaron de pasear los perros del camino
se quedaron a dormir en un trozo de sal
y descubrieron que para mi corazón tu amor es mío,
cuando me hablan de amor, pienso en ti y en nadie más.
son más tristes que mi vida y aún no estás,
posiblemente venda mis latidos a un postor
posiblemente ya no vuelva nunca a creer en un amor.
Salieron a pasear los perros del camino
y no se cansaron hasta llegar al mar,
te dije ayer que lo mío es tuyo y lo que escribo
lo escribo por tus besos, en verdad.
No sabes nada de mí, ni siquiera que te quiero,
no sabes que mi camino sigue aquí
hasta donde me lleven tus besos
ahí voy yo, como un sabueso ahí voy yo.
Te diré que mis palabras tienen eco en cada esquina
que mis temores crecen cuando tú no estás,
que a este viejo sabueso sólo lo dominan
tus labios que me besan como besa una isla al mar.
En este juego de mesa gana siempre el corazón
y pierde el miedo, sin tus besos no soy Dios,
trato de huir de la razón
y me encadeno a la fuerza del amor.
A la fuerza dulce de tus besos,
al poder de tu piel sobre mi piel,
me encadeno a lo que quieres
a la fuerza dulce de tu amor.
Regresaron de pasear los perros del camino
se quedaron a dormir en un trozo de sal
y descubrieron que para mi corazón tu amor es mío,
cuando me hablan de amor, pienso en ti y en nadie más.