diego la torre
Poeta recién llegado
El lamento en las despedidas y el repaso por la vida
los suplicios que subsista y no admita las deciciones,
mas aun, un sentimiento que rie por su nueva partida
y un sentimiento que lagrimea que no acepten su gran huida.
Los periodos muy sombrios que se reflejan en su cara,
esas puestas tan melancolicas que viajan por su cuerpo
y decisiones poderosas que en su instinto incitan,
La paz es huida!, aunque muchos le demandan,
ha decidido enseguecida.
Hoy, al despertar ya no resplandece esa luz,
ya no miran esas sombras,
ni mucho menos su lamento de vivir sin entender,
y ya no sigue en los tormentos,
de ningun modo en las madrugadas
quejando a un desconsuelo,
pues ha decidido marcharse a iniciar su nueva vida,
muy cerca de este mundo, alla, al otro lado
saldo su gran huida.
los suplicios que subsista y no admita las deciciones,
mas aun, un sentimiento que rie por su nueva partida
y un sentimiento que lagrimea que no acepten su gran huida.
Los periodos muy sombrios que se reflejan en su cara,
esas puestas tan melancolicas que viajan por su cuerpo
y decisiones poderosas que en su instinto incitan,
La paz es huida!, aunque muchos le demandan,
ha decidido enseguecida.
Hoy, al despertar ya no resplandece esa luz,
ya no miran esas sombras,
ni mucho menos su lamento de vivir sin entender,
y ya no sigue en los tormentos,
de ningun modo en las madrugadas
quejando a un desconsuelo,
pues ha decidido marcharse a iniciar su nueva vida,
muy cerca de este mundo, alla, al otro lado
saldo su gran huida.