Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Bajaba el agua límpida y helada
por la blanca y abrupta torrentera,
el brillo de su espuma nacarada
fulgía en el verdor de la ladera.
En la charca de agua remansada
que formaba en el valle la rivera
la tímida gacela recatada
bebía de manera placentera.
Oculto en la espesura del follaje
un macho silencioso la observaba
admirando su espléndido pelaje.
Y siempre día a día la miraba
en el lento pasar de aquel estiaje
sin que nunca supiese que la amaba.
por la blanca y abrupta torrentera,
el brillo de su espuma nacarada
fulgía en el verdor de la ladera.
En la charca de agua remansada
que formaba en el valle la rivera
la tímida gacela recatada
bebía de manera placentera.
Oculto en la espesura del follaje
un macho silencioso la observaba
admirando su espléndido pelaje.
Y siempre día a día la miraba
en el lento pasar de aquel estiaje
sin que nunca supiese que la amaba.
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