César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Unos pasos apurados en lo oscuro
evidencia de la prisa, de un apuro,
y una vida triturada en un instante.
Todo un día de trabajo por delante.
La ciudad con su trasiego avasallante
no permite concentrarse en una pena.
Bajo el peso se quebró la arteria vena
y la muerte, indiferente, no se frena:
me utiliza como daga aborrecida.
En el suelo se ha quedado así, tendida,
entre sangre derramada y esparcida,
la gatita que mis pies han destrozado.
Y aquí voy, la boca seca y amargado,
deseando por la muerte ser llevado...
¿Por qué me usas, baja muerte, como espada?,
¿por qué tuve que cegar su vida amada?
evidencia de la prisa, de un apuro,
y una vida triturada en un instante.
Todo un día de trabajo por delante.
La ciudad con su trasiego avasallante
no permite concentrarse en una pena.
Bajo el peso se quebró la arteria vena
y la muerte, indiferente, no se frena:
me utiliza como daga aborrecida.
En el suelo se ha quedado así, tendida,
entre sangre derramada y esparcida,
la gatita que mis pies han destrozado.
Y aquí voy, la boca seca y amargado,
deseando por la muerte ser llevado...
¿Por qué me usas, baja muerte, como espada?,
¿por qué tuve que cegar su vida amada?
Enero y conmoción /2015 / César Guevara.
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