Eunice, para existir, necesitas determinación.
Porque cada vibración cumple con su cometido.
Luego por tanto, lo prometido es deuda.
Así, la abeja liba de las flores, y luego, fabrica su célebre miel.
Mientras que el escarabajo medra más cerca de la hierba, aunque eche a volar, al atardecer.
Eso nos lleva a que un caballo jamás va a cazar un ciervo.
Pero una jauría de lobos, sí, con gusto, atacarían al ciervo, al jabalí o ¿ Por qué no ? Al antílope.
De hecho, el ADN es una programación, de acuerdo al canon o molde existencial, de cada criatura.
Dentro de ese programa, hay un menú de opciones.
Para que cada bicho viviente, pueda labrarse un porvenir.
La gente, no es tan importante, como el mundo entero.
Porque a veces, pensamos que " todo el mundo ", equivale a la gente. Y no es así.
La gente es una pequeña porción, de toda la tarta.
Y esa tarta incluye, desde luego, bosques, selvas, cordilleras, mares, lagos, valles, desiertos, cimas y cumbres.
Y aparte, un montón de insectos, animales, nubes, tormentas, vientos alisios, islas paradisíacas, cuevas subterráneas...
Luego por tanto, no hay grupo humano, por bien organizado que esté, que sea capaz de dominar el mundo.