Gustavo Pertierra
Poeta asiduo al portal
Golpea en la materia de su esencia
la gota clara, pura y cristalina,
al agua ondula y vuelve serpentina
buscando nuevamente su opulencia.
Al hundirse recobra su potencia
y asoma como el filo de una espina,
un flujo transparente que se empina
con arte inigualable en su cadencia.
Otra sublime gota se ha formado,
su hermana se marchó sin casi ser.
Es efímero el ciclo de reinado
de estas gotas que expiran al crecer,
como el corazón que anda apasionado
y muere por el precio de querer.