No puedo dejar caer el tiempo en tus mejillas,
gotean tus tuberías, salpican la inocencia
de la criatura que nunca verá el sol.
Los caídos se levantan inminentes,
de sus tumbas si pronuncio seis letras;
con un pulmón final.
No hay infinito número de nombres tachados en estos párpados,
ni agotamiento sin nota de sol azul
que no llore la pena de aquellos que no cesan,
en la infinita espera oceánica.
Y me quedaré sin voz,
y agotaré la sustancia eterna humana
hasta doler el verso que nunca escribió el inútil.
No hay pena, ni gloria, ni venganza, ni esperanza, ni lamento...
para un valiente creador.
Solo quedarán los golpes, las tildes y los procesos.
No callará la nostalgia la silenciosa neurona pensante
de esta, mi voz tomada en el frío vacío y hueco incontinente;
que siento, pero siento.
M.T.O.
gotean tus tuberías, salpican la inocencia
de la criatura que nunca verá el sol.
Los caídos se levantan inminentes,
de sus tumbas si pronuncio seis letras;
con un pulmón final.
No hay infinito número de nombres tachados en estos párpados,
ni agotamiento sin nota de sol azul
que no llore la pena de aquellos que no cesan,
en la infinita espera oceánica.
Y me quedaré sin voz,
y agotaré la sustancia eterna humana
hasta doler el verso que nunca escribió el inútil.
No hay pena, ni gloria, ni venganza, ni esperanza, ni lamento...
para un valiente creador.
Solo quedarán los golpes, las tildes y los procesos.
No callará la nostalgia la silenciosa neurona pensante
de esta, mi voz tomada en el frío vacío y hueco incontinente;
que siento, pero siento.
M.T.O.