Ermenegildo Tiraboschi
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Un poema sin métrica ni rima!...
Caprice veinticuatro sin violines...
es un sushi con carne de delfines…
Es haber conquistado aquella cima
con un tubo de oxígeno y en grima
y ver que mandilón te redefines.
Verso libre, ¡qué loco!, danzarines
bajos de autoestima.
Rimar con ritmo y métrica, sostengo,
un oficio estrambótico
nunca será, mi amigo.
Con esfuerzo, confieso autocontengo
el gritar que al caótico
formato que propone no me ligo.
Caprice veinticuatro sin violines...
es un sushi con carne de delfines…
Es haber conquistado aquella cima
con un tubo de oxígeno y en grima
y ver que mandilón te redefines.
Verso libre, ¡qué loco!, danzarines
bajos de autoestima.
Rimar con ritmo y métrica, sostengo,
un oficio estrambótico
nunca será, mi amigo.
Con esfuerzo, confieso autocontengo
el gritar que al caótico
formato que propone no me ligo.
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