Miguel Dangel
Poeta recién llegado
Voy a dejar que estas letras expresen lo que no pueden decir mis labios.
La noche obscura , el día esperado,
el eterno cosmos, el cercano hastío,
presencian mi soledad.
Pues entiendo lo que siento,
Pero no por qué lo que oculto
Te espero gran deseada, que vienes a minutos
Pero te esfumas en segundos.
Mi fuerza se aleja cada vez más,
necesito de tus labios y tus ojos,
alimento para el alma
quien detiene el ritmo y seca su angustia
cuando la gran deseada mi pena no calma
Te espero con impaciencia,
no puedo; ya, ahogar el llanto.
Pasas y pasas frente a mis ventanas,
la voz no aparece en su canto.
Mis letras dicen, lo que mis labios no hablan.
Mis ojos lloran, lo que mi corazón no soporta.
Mi cuerpo espera, la que aún no ha llegado,
deseada en abundas, te espero anhelado.
Impulsos eléctricos circulan mi sangre,
el agua entre mis dedos se hace presente.
Parpadeos como olas que vienen del mar,
nerviosa timidez aléjate nada más.
Mi lengua no acepta señales,
mi mente lo ha comprendido,
mi alma lo pide atrevido,
mis labios se quedan vacíos.
Decir te amo no puedo,
desear tu cuerpo lo ahogo.
Mirar tus ojos deseo,
deseados deseos, deseo.
Mas sigo soñando esta noche
con impaciencia y amarga alegría
que llegue luego a mi vida, la gran deseada... valentía.
La noche obscura , el día esperado,
el eterno cosmos, el cercano hastío,
presencian mi soledad.
Pues entiendo lo que siento,
Pero no por qué lo que oculto
Te espero gran deseada, que vienes a minutos
Pero te esfumas en segundos.
Mi fuerza se aleja cada vez más,
necesito de tus labios y tus ojos,
alimento para el alma
quien detiene el ritmo y seca su angustia
cuando la gran deseada mi pena no calma
Te espero con impaciencia,
no puedo; ya, ahogar el llanto.
Pasas y pasas frente a mis ventanas,
la voz no aparece en su canto.
Mis letras dicen, lo que mis labios no hablan.
Mis ojos lloran, lo que mi corazón no soporta.
Mi cuerpo espera, la que aún no ha llegado,
deseada en abundas, te espero anhelado.
Impulsos eléctricos circulan mi sangre,
el agua entre mis dedos se hace presente.
Parpadeos como olas que vienen del mar,
nerviosa timidez aléjate nada más.
Mi lengua no acepta señales,
mi mente lo ha comprendido,
mi alma lo pide atrevido,
mis labios se quedan vacíos.
Decir te amo no puedo,
desear tu cuerpo lo ahogo.
Mirar tus ojos deseo,
deseados deseos, deseo.
Mas sigo soñando esta noche
con impaciencia y amarga alegría
que llegue luego a mi vida, la gran deseada... valentía.
Miguel Dangel
LA GRAN DESEADA
LA GRAN DESEADA