Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
La habitación de un amor
Por Andrés Amendizabal
Vives en mí,
como una imagen clavada bajo los parpados celestes de mis ojos,
como un suspiro rosa inhalado por mi nariz,
como huellas de besos ciclónicos sobre mi rostro
y como una razón subsistente para existir.
Vives en mí
sepultando cada recuerdo marchito alojado en mi mente,
dándome ánimos con palmadas de tu alma para reír,
besándome cuando mandas al viento un millón de veces,
cuando me regalas tus labios y éstos conmigo se intentan reproducir.
Vives en mí,
desde que la soledad en un estero me abandonó,
cuando adopté a tus risas como motivo mío para ser feliz,
cuando entendí el brillo de cada letra de la palabra amor,
cuando siento desesperación de lo que yo haría sin ti.
Vives en mi amor. En cada instante y cada momento que paso contigo.