Chincer Dante
Poeta recién llegado
Pequeña vela titilante,
su llama carmesí danza,
con el suave murmullo que en la noche,
se cuela a través de mi ventana.
Inocuo llanto de la luz,
que dibuja la silueta de un alma en pena,
en una habitación grande y vacía,
cual lobo sin luna llena.
Pero no estoy solo,
fantasmas me atormentan,
y los vientos del pasado,
llaman a mi puerta.
No he de abrir a su llamado,
cual distracción a de ser,
me encuentro leyendo en paz,
libros con aires de ayer.
Las telarañas y el polvo,
se posan con arrogancia,
entre los libros de mis estantes,
ya leídos y sin importancia.
No encuentro los escritos,
las voces de mi alma,
crueles manuscritos,
que con la verdad se ensañan.
Lucha con vigía la luz de mi vela,
iluminar los rincones de la oscura pieza,
desentramar los secretos,
que desde la sombran observan,
Quizás sea el momento,
de levantarme y caminar,
de iniciar la búsqueda,
de los secretos en la oscuridad.
Tiempo de moverme,
con vela en mano,
y buscar en los estantes,
esas verdades que tanto clamo.
su llama carmesí danza,
con el suave murmullo que en la noche,
se cuela a través de mi ventana.
Inocuo llanto de la luz,
que dibuja la silueta de un alma en pena,
en una habitación grande y vacía,
cual lobo sin luna llena.
Pero no estoy solo,
fantasmas me atormentan,
y los vientos del pasado,
llaman a mi puerta.
No he de abrir a su llamado,
cual distracción a de ser,
me encuentro leyendo en paz,
libros con aires de ayer.
Las telarañas y el polvo,
se posan con arrogancia,
entre los libros de mis estantes,
ya leídos y sin importancia.
No encuentro los escritos,
las voces de mi alma,
crueles manuscritos,
que con la verdad se ensañan.
Lucha con vigía la luz de mi vela,
iluminar los rincones de la oscura pieza,
desentramar los secretos,
que desde la sombran observan,
Quizás sea el momento,
de levantarme y caminar,
de iniciar la búsqueda,
de los secretos en la oscuridad.
Tiempo de moverme,
con vela en mano,
y buscar en los estantes,
esas verdades que tanto clamo.
Última edición: