Como una voraz perra en celo te comportas hacia mí;estando presentes mis más leales amigos.Eso no te da vergüenza,no.Mas cuando estás conmigo en la cama,en noches insomnes de frío hielo invernal,acercas tu cuerpo ardiente al mío;y lo cosquilleas con tu voluptuosa piel de loba.Me susurras como una víbora que quieres hacer el amor conmigo.Mas yo,exhausto del pasajero día de trabajo estoy desfallecido y sólo pienso en dormir.Entonces prorrumpes con esa boca de estremecimiento nefasto en un aluvión de insultos hacia mi sagrada hombría;para ver si así,despertándome,hieres en el orgullo de mi más inefable y santa virilidad.Pero no lo consigues.Duermo como una tapia.Eso te hace un daño fecundo en tu corazón de hierro.Decides levantarte y vestirte con una osadía y enfado digno de una negra reina.Ni se te ocurre despertarme.Abres la puerta de la malévola alcoba y,dando un soberano portazo,te pierdes en la crapulosa noche para saciar tu prostituido sexo de creciente mujer de pasiones anárquicas y llameantes.