Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada vez que la veo, no lo puedo evitar,
recordar al amor que murió de soledad,
y que un día, por la ausencia de ella,
con mi propia vida, quise terminar.
No lo puedo evitar, al cada vez mirarla,
recordar lo maltrecha que dejó mi alma,
que me ha costado tanto repararla,
que preferí en un bar dejarla olvidada.
Al mirarla, dan tantas ganas de llorar,
pues por ella, casi se me fue la vida,
profunda y mortal resultó la herida,
que cuando la veo, la vuelvo a recordar.
Sólo el tiempo curará la herida,
que quedó en el corazón marcada,
algún día quizá cambie esta vida,
algún día alguien sacará la estaca.
recordar al amor que murió de soledad,
y que un día, por la ausencia de ella,
con mi propia vida, quise terminar.
No lo puedo evitar, al cada vez mirarla,
recordar lo maltrecha que dejó mi alma,
que me ha costado tanto repararla,
que preferí en un bar dejarla olvidada.
Al mirarla, dan tantas ganas de llorar,
pues por ella, casi se me fue la vida,
profunda y mortal resultó la herida,
que cuando la veo, la vuelvo a recordar.
Sólo el tiempo curará la herida,
que quedó en el corazón marcada,
algún día quizá cambie esta vida,
algún día alguien sacará la estaca.