mustiowlady
Poeta recién llegado
Involuntariamente, la voluntad fue;
De la torpeza y de la desconfianza.
No es tan exagerada su profundidad,
Pero aun así la sangre huyó de mi ser.
La sorpresa y el susto freno el dolor,
Pero no tardó en tardar para doler.
Tan fuerte como el roble no fue el dolor,
Pero aun así blasfemé contra el mundo.
Mientras la mella se burlaba de mí,
Solo pensaba en cesar el sangrado.
Angustioso procedí a beber de ella,
Y a su vez, guste del sabor del mártir.
Nerviosa la sangre truncó su vuelo,
Y a las puertas de la herida se durmió.
Más el dolor, franco quedó en la herida,
Amenazando con romper la calma.