carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el jainismo dármico, Dharma se entiende principalmente como el movimiento de la Dravya, o sustancia universal...
Quiero a mi hermana, la Oscura, sobre todas las criaturas.
Aunque sea la hija de la Noche, con mis enteras ansias, la quiero.
Es mi dragona verde y una hermana en la molicie misteriosa
de los movimientos, es memento mori de la Dravya
que no se observa en el día, por lo que aún en la noche,
la quiero. Ella se queda invitadora en los hiperespacios;
cuando más intensamente duermo, sube las escaleras conmigo,
me fluye a los campos abiertos donde combate y es temida.
Yo la jalo hasta mí para así verle el rostro,
cobijarme en sus alas; yo le doy besos
hasta la madrugada y ella me pone nombres.
A eso se dedica.
A decir a gigantes de los mundos étereos:
«Vendrá el día en que seré el equilibrio de los astros errantes
y me llamará cada hombre, sin quedar uno, a que explique
la Estrella de Seis Puntas, la gravedad y las esferas ocultas
y el Arbol de la Vida y la Esperanza y el amor verdadero».
¡Pero no la oyen! ... me importa porque yo sí la amo.
En ideales para una vida simple pocos son quienes creen;
yo sí; de la igualdad entre varones y hembras, se forja la monda,
el chiste y la ocurrencia de códigos morales; yo no.
Con la Dravya se han limpiado el trasero, no yo
y con un «En-Sí», sin «para-sí» no la comprende ninguno.
De «Yo soy la muerte»
http://www.geocities.com/baudelaire1998/elingeniero.htm
Quiero a mi hermana, la Oscura, sobre todas las criaturas.
Aunque sea la hija de la Noche, con mis enteras ansias, la quiero.
Es mi dragona verde y una hermana en la molicie misteriosa
de los movimientos, es memento mori de la Dravya
que no se observa en el día, por lo que aún en la noche,
la quiero. Ella se queda invitadora en los hiperespacios;
cuando más intensamente duermo, sube las escaleras conmigo,
me fluye a los campos abiertos donde combate y es temida.
Yo la jalo hasta mí para así verle el rostro,
cobijarme en sus alas; yo le doy besos
hasta la madrugada y ella me pone nombres.
A eso se dedica.
A decir a gigantes de los mundos étereos:
«Vendrá el día en que seré el equilibrio de los astros errantes
y me llamará cada hombre, sin quedar uno, a que explique
la Estrella de Seis Puntas, la gravedad y las esferas ocultas
y el Arbol de la Vida y la Esperanza y el amor verdadero».
¡Pero no la oyen! ... me importa porque yo sí la amo.
En ideales para una vida simple pocos son quienes creen;
yo sí; de la igualdad entre varones y hembras, se forja la monda,
el chiste y la ocurrencia de códigos morales; yo no.
Con la Dravya se han limpiado el trasero, no yo
y con un «En-Sí», sin «para-sí» no la comprende ninguno.
De «Yo soy la muerte»
http://www.geocities.com/baudelaire1998/elingeniero.htm