RichardCalvache
Poeta recién llegado
Revivo a aquellos labios que nunca se unieron,
Esa dulce guerra de miradas que llegó a su final.
Nunca se escribirá lo que nuestras bocas soñaron,
Sólo será una de esas grandes canciones que no se olvidan.
Las vibraciones al patinar de la mano,
El calor que nos emitía ese absurdo canto,
El coraje que inspiraba la luna y sus vigilantes,
Todo lucía como el sentimiento más puro y prometedor.
Ahora que puedo ofrecerte distintos futuros,
Recuerdo que no se viaja en el tiempo.
Me queda vivir el futuro equivocado
En las memorias de una vida perfecta.
No se usan los mapas para llegar al paraíso
Tan sólo los rayos, la noche y el azar.
No se necesitan ver cascadas para sentir la tormenta del alma
A veces, incluso el silencio nos alerta de la borrasca.
Esa dulce guerra de miradas que llegó a su final.
Nunca se escribirá lo que nuestras bocas soñaron,
Sólo será una de esas grandes canciones que no se olvidan.
Las vibraciones al patinar de la mano,
El calor que nos emitía ese absurdo canto,
El coraje que inspiraba la luna y sus vigilantes,
Todo lucía como el sentimiento más puro y prometedor.
Ahora que puedo ofrecerte distintos futuros,
Recuerdo que no se viaja en el tiempo.
Me queda vivir el futuro equivocado
En las memorias de una vida perfecta.
No se usan los mapas para llegar al paraíso
Tan sólo los rayos, la noche y el azar.
No se necesitan ver cascadas para sentir la tormenta del alma
A veces, incluso el silencio nos alerta de la borrasca.