La hoja ancianita



~∞~


A una hoja la empujaron,
la arrastraron en un suelo sucio;
no la dejaron levantar la cabeza
para ver las estrellas,
o para iluminar sus ojos
con la triste luna.

La hoja se hizo daño en el pecho,
la hoja no tuvo fuerzas,
bien para levantarse
bien para vérselas.

La empujaron otros tres metros
no sé qué manos malévolas,
unas manos sin quererlo,
con la obligación manchadas
de su dueño;

su movimiento acompañó un chirrido cruel,
una lástima como de arrepentimiento;
yo tenía la sensación de asco.



¡Quizá está desvalida,
y es poco eficiente
en el árbol de nuestra sociedad,
mas nada de eso importará
si del provecho obediente
se satisface mi vida!



Camina con un bastón,
lenta e insegura,
con la seguridad del miedo
a la caída.
Con los ojos agarrados,
y la boca colgada
entre un estornudo.

Fuga un olor sin visitas,
con apariencia cariñosa.
Sin esperar los rayos del sol,
no espera el error,
pero pone el pie firmemente tembloroso
en un suelo temblorosamente firme.

También su corazón cabalga,
y se extenúa con la parodia.
Discierne ajenas sensaciones
al alfiler de su sentimiento mental.



¡Que el curso de la naturaleza
no despiade al ser humano,
que corra,
pero que espere la hora
en que se den la mano
las venganzas de la belleza!



Y cuando fui a recogerla yo
desconfió
y no se dejó.
Me miró
con vientos atormentados.

Le dije que no era culpa mía;
ni culpa suya es,
pero vas a ver
los lazos de la vida:

ya se iba, se fue...
Cuando se giró
cuando me sintió.
Entonces compartimos una mirada
con noticia,
la supe de vida;
y vivimos de la mano más y mejor
que menos juntos.



¡Quizá necesitó ayuda
y eso cuesta trabajo,
te pongo media cosa
aunque la pases por alto:
no mires en general sino algo,
y es que tan sosa
tiene más desparpajo
que doblarnos la muda!



La verdad, nunca vi quién la empujaba,
no pude verlo,
no era el temporal,
ese aire ventoso,
pero imagino que yo porque siempre se escapaba.



¡Siempre tendrá un fin
que no ha tenido nuestro principio
que solo deja poder ver la estela.
Seguramente sea el ángel
que nos protegerá mucho antes.
Agradecerá que la llame abuela,
beneficios ni ripio
a partir de ahora sin!



~o~





 
Daniel Rodríguez;4805599 dijo:


~∞~


A una hoja la empujaron,
la arrastraron en un suelo sucio;
no la dejaron levantar la cabeza
para ver las estrellas,
o para iluminar sus ojos
con la triste luna.

La hoja se hizo daño en el pecho,
la hoja no tuvo fuerzas,
bien para levantarse
bien para vérselas.

La empujaron otros tres metros
no sé qué manos malévolas,
unas manos sin quererlo,
con la obligación manchadas
de su dueño;

su movimiento acompañó un chirrido cruel,
una lástima como de arrepentimiento;
yo tenía la sensación de asco.



¡Quizá está desvalida,
y es poco eficiente
en el árbol de nuestra sociedad,
mas nada de eso importará
si del provecho obediente
se satisface mi vida!



Camina con un bastón,
lenta e insegura,
con la seguridad del miedo
a la caída.
Con los ojos agarrados,
y la boca colgada
entre un estornudo.

Fuga un olor sin visitas,
con apariencia cariñosa.
Sin esperar los rayos del sol,
no espera el error,
pero pone el pie firmemente tembloroso
en un suelo temblorosamente firme.

También su corazón cabalga,
y se extenúa con la parodia.
Discierne ajenas sensaciones
al alfiler de su sentimiento mental.



¡Que el curso de la naturaleza
no despiade al ser humano,
que corra,
pero que espere la hora
en que se den la mano
las venganzas de la belleza!



Y cuando fui a recogerla yo
desconfió
y no se dejó.
Me miró
con vientos atormentados.

Le dije que no era culpa mía;
ni culpa suya es,
pero vas a ver
los lazos de la vida:

ya se iba, se fue...
Cuando se giró
cuando me sintió.
Entonces compartimos una mirada
con noticia,
la supe de vida;
y vivimos de la mano más y mejor
que menos juntos.



¡Quizá necesitó ayuda
y eso cuesta trabajo,
te pongo media cosa
aunque la pases por alto:
no mires en general sino algo,
y es que tan sosa
tiene más desparpajo
que doblarnos la muda!



La verdad, nunca vi quién la empujaba,
no pude verlo,
no era el temporal,
ese aire ventoso,
pero imagino que yo porque siempre se escapaba.



¡Siempre tendrá un fin
que no ha tenido nuestro principio
que solo deja poder ver la estela.
Seguramente sea el ángel
que nos protegerá mucho antes.
Agradecerá que la llame abuela,
beneficios ni ripio
a partir de ahora sin!



~o~







no todos tenemos el mismo fin o suerte que quisiéramos, saludos
 
Me pasado por aquí y me he detenido en esta alegoría tan bonita y bien elaborada que has creado. Me ha gustado sinceramente. Un saludo cordial.
 
Daniel Rodríguez;4805599 dijo:


~∞~


A una hoja la empujaron,
la arrastraron en un suelo sucio;
no la dejaron levantar la cabeza
para ver las estrellas,
o para iluminar sus ojos
con la triste luna.

La hoja se hizo daño en el pecho,
la hoja no tuvo fuerzas,
bien para levantarse
bien para vérselas.

La empujaron otros tres metros
no sé qué manos malévolas,
unas manos sin quererlo,
con la obligación manchadas
de su dueño;

su movimiento acompañó un chirrido cruel,
una lástima como de arrepentimiento;
yo tenía la sensación de asco.



¡Quizá está desvalida,
y es poco eficiente
en el árbol de nuestra sociedad,
mas nada de eso importará
si del provecho obediente
se satisface mi vida!



Camina con un bastón,
lenta e insegura,
con la seguridad del miedo
a la caída.
Con los ojos agarrados,
y la boca colgada
entre un estornudo.

Fuga un olor sin visitas,
con apariencia cariñosa.
Sin esperar los rayos del sol,
no espera el error,
pero pone el pie firmemente tembloroso
en un suelo temblorosamente firme.

También su corazón cabalga,
y se extenúa con la parodia.
Discierne ajenas sensaciones
al alfiler de su sentimiento mental.



¡Que el curso de la naturaleza
no despiade al ser humano,
que corra,
pero que espere la hora
en que se den la mano
las venganzas de la belleza!



Y cuando fui a recogerla yo
desconfió
y no se dejó.
Me miró
con vientos atormentados.

Le dije que no era culpa mía;
ni culpa suya es,
pero vas a ver
los lazos de la vida:

ya se iba, se fue...
Cuando se giró
cuando me sintió.
Entonces compartimos una mirada
con noticia,
la supe de vida;
y vivimos de la mano más y mejor
que menos juntos.



¡Quizá necesitó ayuda
y eso cuesta trabajo,
te pongo media cosa
aunque la pases por alto:
no mires en general sino algo,
y es que tan sosa
tiene más desparpajo
que doblarnos la muda!



La verdad, nunca vi quién la empujaba,
no pude verlo,
no era el temporal,
ese aire ventoso,
pero imagino que yo porque siempre se escapaba.



¡Siempre tendrá un fin
que no ha tenido nuestro principio
que solo deja poder ver la estela.
Seguramente sea el ángel
que nos protegerá mucho antes.
Agradecerá que la llame abuela,
beneficios ni ripio
a partir de ahora sin!



~o~








[FONT=&quot]Daniel,[FONT=&quot] muy bella esta alegoría vejez - naturaleza en esa hoja otoñal que va dando tumbos a lo largo de la vida. Versos que intentan rescatar la belleza que va menguando con los años, mucha fragilidad y ayuda.
Un placer leerte Poeta
Un saludo y Buen Día
[FONT=&quot]
 
Profundos versos estos que nos regala Daniel Rodriguez, engarzado en hermosas y variadas metáforas que hacen de su contenido un hermoso racimo. Felicitaciones y saludos poeta
 
Daniel Rodríguez;4805599 dijo:


~∞~


A una hoja la empujaron,
la arrastraron en un suelo sucio;
no la dejaron levantar la cabeza
para ver las estrellas,
o para iluminar sus ojos
con la triste luna.

La hoja se hizo daño en el pecho,
la hoja no tuvo fuerzas,
bien para levantarse
bien para vérselas.

La empujaron otros tres metros
no sé qué manos malévolas,
unas manos sin quererlo,
con la obligación manchadas
de su dueño;

su movimiento acompañó un chirrido cruel,
una lástima como de arrepentimiento;
yo tenía la sensación de asco.



¡Quizá está desvalida,
y es poco eficiente
en el árbol de nuestra sociedad,
mas nada de eso importará
si del provecho obediente
se satisface mi vida!



Camina con un bastón,
lenta e insegura,
con la seguridad del miedo
a la caída.
Con los ojos agarrados,
y la boca colgada
entre un estornudo.

Fuga un olor sin visitas,
con apariencia cariñosa.
Sin esperar los rayos del sol,
no espera el error,
pero pone el pie firmemente tembloroso
en un suelo temblorosamente firme.

También su corazón cabalga,
y se extenúa con la parodia.
Discierne ajenas sensaciones
al alfiler de su sentimiento mental.



¡Que el curso de la naturaleza
no despiade al ser humano,
que corra,
pero que espere la hora
en que se den la mano
las venganzas de la belleza!



Y cuando fui a recogerla yo
desconfió
y no se dejó.
Me miró
con vientos atormentados.

Le dije que no era culpa mía;
ni culpa suya es,
pero vas a ver
los lazos de la vida:

ya se iba, se fue...
Cuando se giró
cuando me sintió.
Entonces compartimos una mirada
con noticia,
la supe de vida;
y vivimos de la mano más y mejor
que menos juntos.



¡Quizá necesitó ayuda
y eso cuesta trabajo,
te pongo media cosa
aunque la pases por alto:
no mires en general sino algo,
y es que tan sosa
tiene más desparpajo
que doblarnos la muda!



La verdad, nunca vi quién la empujaba,
no pude verlo,
no era el temporal,
ese aire ventoso,
pero imagino que yo porque siempre se escapaba.



¡Siempre tendrá un fin
que no ha tenido nuestro principio
que solo deja poder ver la estela.
Seguramente sea el ángel
que nos protegerá mucho antes.
Agradecerá que la llame abuela,
beneficios ni ripio
a partir de ahora sin!



~o~








como el tiempo que vuela y se hace ceniza, grato releerte
 

~∞~



A una hoja la empujaron,
la arrastraron en un suelo sucio;
no la dejaron levantar la cabeza
para ver las estrellas,
o para iluminar sus ojos
con la triste luna.

La hoja se hizo daño en el pecho,
la hoja no tuvo fuerzas,
bien para levantarse
bien para vérselas.

La empujaron otros tres metros
no sé qué manos malévolas,
unas manos sin quererlo,
con la obligación manchadas
de su dueño;

su movimiento acompañó un chirrido cruel,
una lástima como de arrepentimiento;
yo tenía la sensación de asco.



¡Quizá está desvalida,
y es poco eficiente
en el árbol de nuestra sociedad,
mas nada de eso importará
si del provecho obediente
se satisface mi vida!



Camina con un bastón,
lenta e insegura,
con la seguridad del miedo
a la caída.
Con los ojos agarrados,
y la boca colgada
entre un estornudo.

Fuga un olor sin visitas,
con apariencia cariñosa.
Sin esperar los rayos del sol,
no espera el error,
pero pone el pie firmemente tembloroso
en un suelo temblorosamente firme.

También su corazón cabalga,
y se extenúa con la parodia.
Discierne ajenas sensaciones
al alfiler de su sentimiento mental.



¡Que el curso de la naturaleza
no despiade al ser humano,
que corra,
pero que espere la hora
en que se den la mano
las venganzas de la belleza!



Y cuando fui a recogerla yo
desconfió
y no se dejó.
Me miró
con vientos atormentados.

Le dije que no era culpa mía;
ni culpa suya es,
pero vas a ver
los lazos de la vida:

ya se iba, se fue...
Cuando se giró
cuando me sintió.
Entonces compartimos una mirada
con noticia,
la supe de vida;
y vivimos de la mano más y mejor
que menos juntos.



¡Quizá necesitó ayuda
y eso cuesta trabajo,
te pongo media cosa
aunque la pases por alto:
no mires en general sino algo,
y es que tan sosa
tiene más desparpajo
que doblarnos la muda!



La verdad, nunca vi quién la empujaba,
no pude verlo,
no era el temporal,
ese aire ventoso,
pero imagino que yo porque siempre se escapaba.



¡Siempre tendrá un fin
que no ha tenido nuestro principio
que solo deja poder ver la estela.
Seguramente sea el ángel
que nos protegerá mucho antes.
Agradecerá que la llame abuela,
beneficios ni ripio
a partir de ahora sin!



~o~






Delicado poema a la vejez y a la vida. Lo he disfrutado mucho. Gracias!
Saludos.

Palmira
 

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