Quincho
Poeta recién llegado
En un día olvidado
la horas se arrastran una tras otra
la tarde le da paso
a una noche sin luna
perenne y oscura
Ha llegado la hora del odio
en las que las fuerzas se acaban
y la ilusión desfallece
hora de que te vayas
y me dejes solo
con los rostros vacíos
y los deseos nefastos
es la hora del odio
y no conlleva desilusión
pues no promete nada
no aspira a nada
no da más esperanza
que la de la venganza
y la muerte
ha llegado la hora del odio
trayendo un silencio
que ciega
la noción de vacío
de apatía sin dolor
que cubre alegrías y dolores
ha llegado la hora del odio
intemporal y sutil
sin recuerdos o anhelos
sin los adornos de otras horas
honesta y completa
ha llegado la hora del odio
hora de que te vayas
pues no quiero que veas
la pequeñez de mi alma
la inconstancia e impotencia
una frustración
que nace en las ilusiones
y que se rehúsa a morir
es la hora del odio
que produce adicción y necesidad
que se basta en sí misma
y sin embargo
tu aún sigues aquí
la horas se arrastran una tras otra
la tarde le da paso
a una noche sin luna
perenne y oscura
Ha llegado la hora del odio
en las que las fuerzas se acaban
y la ilusión desfallece
hora de que te vayas
y me dejes solo
con los rostros vacíos
y los deseos nefastos
es la hora del odio
y no conlleva desilusión
pues no promete nada
no aspira a nada
no da más esperanza
que la de la venganza
y la muerte
ha llegado la hora del odio
trayendo un silencio
que ciega
la noción de vacío
de apatía sin dolor
que cubre alegrías y dolores
ha llegado la hora del odio
intemporal y sutil
sin recuerdos o anhelos
sin los adornos de otras horas
honesta y completa
ha llegado la hora del odio
hora de que te vayas
pues no quiero que veas
la pequeñez de mi alma
la inconstancia e impotencia
una frustración
que nace en las ilusiones
y que se rehúsa a morir
es la hora del odio
que produce adicción y necesidad
que se basta en sí misma
y sin embargo
tu aún sigues aquí