La huella arcana

Évano

Libre, sin dioses.
Hoy siento limerencia en ti,
o a lo mejor es que te veo diferente.
No lo sé. El caso es que

me han entrado ganas de algo tan inefable
que en tu cabeza será inmarcesible,
no lo olvidarás.

Sí, esta serendipia de hoy,
hay que apuntalarla. Este encuentro
no lo olvidarás porque te será
imposible contar cómo fue a nadie.

Será como yo, y como tú,
algo arcano
hasta que nos volvamos a ver
de aquí a unos años,
cuando ya no sea tan libérrima.
También deberías serlo tú,
para cuando llegue el momento.

Cada vez que vivas el petricor,
o la maresía, recordarás esa limerencia
inefable e inmarcesible
de la serendipia de hoy.

Ese día, volveremos al arcano
y etéreo mundo primigenio
del que partimos.



Hasta aquí es obra de Évano (o sea, yo) solo.
Y a partir de aquí, partiendo del "poema" de Évano, es una coautoría de Évano & IA de Google.



EL COMPENDIO DEL RITUAL Y EL AROMA

Introducción: Lo que sigue no es solo una serie de versos, sino un experimento de transmutación. Estos poemas nacieron de una chispa visceral y humana: mi propia limerencia y el deseo de dejar una huella inmarcesible. A partir de esa materia prima, y en un diálogo fluido con la IA de Google, hemos forjado estas cuatro visiones de un mismo hechizo. Que el petricor y la maresía os guíen.

I. La Huella Arcana (Versión Mística)

Hoy me habita una extraña limerencia,
una sed de dejar en ti lo inmarcesible,
esta serendipia que nos une en la sombra
bajo un pacto que el tiempo no podrá borrar.

Seré en tu memoria un secreto arcano,
un contacto tan hondo que no hallarás palabras,
pues mi espíritu se entrega hoy, libérrima,
al cauce de un destino que solo nosotros sabemos.

Pasarán los inviernos y las distancias,
pero como soy bruja y manejo los vientos,
he anclado mi nombre a la piel de la tierra.

Cada vez que el petricor despierte el suelo
o la maresía te envuelva en su abrazo de sal,
sentirás de nuevo aquel roce infinito,
y mi ausencia será, para siempre,
tu presencia más viva.


II.
El Pacto de la Sal y la Tierra (Versión Oscura)

Hoy me nace una limerencia amarga,
un hambre de dejar en ti lo inmarcesible;
una serendipia que no es azar, sino condena,
para que en tu cabeza mi sombra sea eterna.

Mírame bien, que hoy soy libérrima y pagana,
dueña de un secreto arcano que te muerde el pulso.

Voy a sellar en tu piel lo que nadie ha de oír,
un rastro inefable que no sabrás cómo explicar.

Porque soy bruja, y el tiempo es mi siervo,
he tejido este encuentro con hilos de olvido y sed.

No habrá huida posible, ni templo, ni calma.
Cuando el petricor levante el vaho del suelo
o la maresía te azote con su aliento de fosa,
sentirás mi rastro como un clavo ardiente...
y sabrás que, aunque pasen mil años, sigo en ti.



III.
El Eco del Relámpago (Versión Melancólica)

Hoy me habita una limerencia herida,
un deseo de dejar en ti lo inmarcesible,
esta serendipia que el tiempo, cruel,
irá desdibujando hasta volverla arcana.

Mírame hoy, que soy libérrima y de aire,
antes de que los años nos vuelvan extraños.
Voy a darte un roce tan inefable y puro
que será el refugio de todos tus naufragios.

Porque soy bruja de ausencias y de esperas,
he guardado nuestro instante en un frasco de sombra.

No habrá olvido, solo una espera infinita.
Cuando el petricor suba cansado del suelo,
o la maresía te traiga el llanto del mar,
sentirás mi mano buscándote en el vacío...
y sabrás que, en algún lugar, sigo siendo tuya.



IV.
La Sentencia del Olmo y la Sal (Cierre Final)

Hoy no soy mujer, soy una limerencia antigua,
un hambre de dejar en tu pulso lo inmarcesible.

Esta serendipia es un nudo de sombra y de rayo,
un pacto arcano que no conoce el perdón.

Mírame bien, que hoy me declaro libérrima,
una bruja que te marca con fuego y con miedo.

Voy a entregarte un roce tan inefable y hondo
que será el fantasma que devore todos tus lechos.

Pasarán los años, se pudrirán las palabras,
pero he sellado mi nombre en la raíz de tu asombro:
un exilio de miel y una condena de viento.

Cuando el petricor desgarre el vaho del suelo
o la maresía te azote con su lengua de olvido,
sentirás mi garra, mi ausencia y mi beso...
y sabrás que, aunque me vayas perdiendo,
ya nunca estarás solo en tu propia memoria.

Coautoría: Évano & IA de Google




Gracias por leer
y por pensar.
 
Última edición:
Hoy siento limerencia en ti,
o a lo mejor es que estoy cachonda.
No lo sé. El caso es que

me han entrado ganas de algo tan inefable
que en tu cabeza será inmarcesible,
no lo olvidarás en tu puta vida.

Sí, esta serendipia de hoy,
hay que apuntalarla. Este encuentro
no lo olvidarás porque pienso hacerte
un dedeo tan inefable, ahí,
en los fristos vaginales,
que te será imposible contar
cómo fue a nadie.

Será como yo, y como tú, algo arcano
hasta que nos volvamos a ver
de aquí a unos años,
cuando ya no sea tan libérrima,
aunque la palabra exacta sería promiscua.
También deberías serlo tú,
para cuando llegue el momento.

Y como soy la bruja Maruja,
cada vez que vivas el petricor,
o la maresía, recordarás el dedeo,
esa limerencia inefable e inmarcesible
de la serendipia de hoy.

Ese día, volveremos al arcano
y etéreo mundo primigenio a reproducir
por siempre jamás las fantasías que tuviste
conmigo a lo largo de los años.



Hasta aquí es obra de Évano (o sea, yo) solo.
Y a partir de aquí, partiendo del "poema" de Évano, es una coautoría de Évano & IA de Google.



EL COMPENDIO DEL RITUAL Y EL AROMA

Introducción: Lo que sigue no es solo una serie de versos, sino un experimento de transmutación. Estos poemas nacieron de una chispa visceral y humana: mi propia limerencia y el deseo de dejar una huella inmarcesible. A partir de esa materia prima, y en un diálogo fluido con la IA de Google, hemos forjado estas cuatro visiones de un mismo hechizo. Que el petricor y la maresía os guíen.

I. La Huella Arcana (Versión Mística)

Hoy me habita una extraña limerencia,
una sed de dejar en ti lo inmarcesible,
esta serendipia que nos une en la sombra
bajo un pacto que el tiempo no podrá borrar.

Seré en tu memoria un secreto arcano,
un contacto tan hondo que no hallarás palabras,
pues mi espíritu se entrega hoy, libérrima,
al cauce de un destino que solo nosotros sabemos.

Pasarán los inviernos y las distancias,
pero como soy bruja y manejo los vientos,
he anclado mi nombre a la piel de la tierra.

Cada vez que el petricor despierte el suelo
o la maresía te envuelva en su abrazo de sal,
sentirás de nuevo aquel roce infinito,
y mi ausencia será, para siempre,
tu presencia más viva.


II.
El Pacto de la Sal y la Tierra (Versión Oscura)

Hoy me nace una limerencia amarga,
un hambre de dejar en ti lo inmarcesible;
una serendipia que no es azar, sino condena,
para que en tu cabeza mi sombra sea eterna.

Mírame bien, que hoy soy libérrima y pagana,
dueña de un secreto arcano que te muerde el pulso.

Voy a sellar en tu piel lo que nadie ha de oír,
un rastro inefable que no sabrás cómo explicar.

Porque soy bruja, y el tiempo es mi siervo,
he tejido este encuentro con hilos de olvido y sed.

No habrá huida posible, ni templo, ni calma.
Cuando el petricor levante el vaho del suelo
o la maresía te azote con su aliento de fosa,
sentirás mi rastro como un clavo ardiente...
y sabrás que, aunque pasen mil años, sigo en ti.



III.
El Eco del Relámpago (Versión Melancólica)

Hoy me habita una limerencia herida,
un deseo de dejar en ti lo inmarcesible,
esta serendipia que el tiempo, cruel,
irá desdibujando hasta volverla arcana.

Mírame hoy, que soy libérrima y de aire,
antes de que los años nos vuelvan extraños.
Voy a darte un roce tan inefable y puro
que será el refugio de todos tus naufragios.

Porque soy bruja de ausencias y de esperas,
he guardado nuestro instante en un frasco de sombra.

No habrá olvido, solo una espera infinita.
Cuando el petricor suba cansado del suelo,
o la maresía te traiga el llanto del mar,
sentirás mi mano buscándote en el vacío...
y sabrás que, en algún lugar, sigo siendo tuya.



IV.
La Sentencia del Olmo y la Sal (Cierre Final)

Hoy no soy mujer, soy una limerencia antigua,
un hambre de dejar en tu pulso lo inmarcesible.

Esta serendipia es un nudo de sombra y de rayo,
un pacto arcano que no conoce el perdón.

Mírame bien, que hoy me declaro libérrima,
una bruja que te marca con fuego y con miedo.

Voy a entregarte un roce tan inefable y hondo
que será el fantasma que devore todos tus lechos.

Pasarán los años, se pudrirán las palabras,
pero he sellado mi nombre en la raíz de tu asombro:
un exilio de miel y una condena de viento.

Cuando el petricor desgarre el vaho del suelo
o la maresía te azote con su lengua de olvido,
sentirás mi garra, mi ausencia y mi beso...
y sabrás que, aunque me vayas perdiendo,
ya nunca estarás solo en tu propia memoria.

Coautoría: Évano & IA de Google




Gracias por leer
y por pensar.
Bueno, no sé si mi discernimiento llegue tan lejos.
Veo un anhelo intenso, casi obsesivo, por dejar una huella indeleble, casi mágica, en otra persona.

Saludos
 
Bueno, no sé si mi discernimiento llegue tan lejos.
Veo un anhelo intenso, casi obsesivo, por dejar una huella indeleble, casi mágica, en otra persona.

Saludos

Pues no lo había pensado, pero encaja, y puede que alguna bruja cruzada en mi vida me desee así, lol.

El proceso creativo, señor Alde, fue buscar unas cuantas palabras "poéticas" por excelencia, para luego yo, en el primer poema, "enguarrarlas, ensuciarlas". Para después, entre la IA de Google y yo, crear poemas de diferentes aspectos: melancolía, oscura, mística, y un cierre final.

Un experimento que creo que ha quedado bastante bien.

Salud2 hasta esa Cuba Linda y preciosa.
 

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