Elendo
Poeta recién llegado
Hoy he visto el despuntar de los silencios
sobre las cumbres aisladas,
donde se reflejan las lunas
cuando no dicen nada,
cuando las gargantas callan
y solo las miradas hablan
tiñendo las mañanas
con el repicar de suspiros,
que da pespuntes al alma,
engullendo con saña,
el trasegar eterno de las estaciones,
que a trompicones se arrastran por el espinar,
herrando a las gaviotas,
que a sabiendas de su suerte,
corren entre el zarzal,
esperando atrapar en un suspiro
los brotes de ilusiones,
que a destajo y sin avisar,
se asoman tímidas y leves
entre la maleza decapitada,
por los versos del que canta,
que va recogiendo letras,
por las veredas de los atardeceres
y dibujando sonrisas en el olivar,
mientras en el fondo de los mares,
donde tus labios son frontera,
la vida contigo se torna eterna,
esculpiendo en mis días,
la ilusión del tenerte cerca.
sobre las cumbres aisladas,
donde se reflejan las lunas
cuando no dicen nada,
cuando las gargantas callan
y solo las miradas hablan
tiñendo las mañanas
con el repicar de suspiros,
que da pespuntes al alma,
engullendo con saña,
el trasegar eterno de las estaciones,
que a trompicones se arrastran por el espinar,
herrando a las gaviotas,
que a sabiendas de su suerte,
corren entre el zarzal,
esperando atrapar en un suspiro
los brotes de ilusiones,
que a destajo y sin avisar,
se asoman tímidas y leves
entre la maleza decapitada,
por los versos del que canta,
que va recogiendo letras,
por las veredas de los atardeceres
y dibujando sonrisas en el olivar,
mientras en el fondo de los mares,
donde tus labios son frontera,
la vida contigo se torna eterna,
esculpiendo en mis días,
la ilusión del tenerte cerca.