La imposible inocencia-.

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BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Secretas lluvias ajenas

rozan mis intestinos, doblegándolos,

testigos infinitos de una acumulación, islote-

bálsamo de pez diurno, en lo fósil, la escueta

combinación, en el oculto material de lo expansivo.

Mi mente, enredadera de polvo sutil

en los labios lo que emerge de un pozo anegado

desde donde tristezas o llantos modifican

el aspecto de un rostro aniquilado.

Mezcladas a las lluvias secretas

doseles de amplio abanico, serena frente

guardián de noches estrelladas, en la

invisible ignorancia que acumula pétalos

y rocíos, sueños polvorientos.

Estelas de vapor como variaciones

una nube es un secreto espasmo de raíces

temblor de inacción, que traslada el mar

hasta tu cintura de diapasón marino.

Las estrellas de mar sucumben como glorias petrificadas

son astros sumergidos en la vastedad del océano

donde imploran las letárgicas arañas, los fastos de

la somnolencia prohibida. Soy

de aquellas manos que un día hablaron, rodearon

otros cuerpos, como en las canciones, donde silba

un pájaro velozmente.

©
 
Secretas lluvias ajenas

rozan mis intestinos, doblegándolos,

testigos infinitos de una acumulación, islote-

bálsamo de pez diurno, en lo fósil, la escueta

combinación, en el oculto material de lo expansivo.

Mi mente, enredadera de polvo sutil

en los labios lo que emerge de un pozo anegado

desde donde tristezas o llantos modifican

el aspecto de un rostro aniquilado.

Mezcladas a las lluvias secretas

doseles de amplio abanico, serena frente

guardián de noches estrelladas, en la

invisible ignorancia que acumula pétalos

y rocíos, sueños polvorientos.

Estelas de vapor como variaciones

una nube es un secreto espasmo de raíces

temblor de inacción, que traslada el mar

hasta tu cintura de diapasón marino.

Las estrellas de mar sucumben como glorias petrificadas

son astros sumergidos en la vastedad del océano

donde imploran las letárgicas arañas, los fastos de

la somnolencia prohibida. Soy

de aquellas manos que un día hablaron, rodearon

otros cuerpos, como en las canciones, donde silba

un pájaro velozmente.

©
Buena letra para un canto gregoriano. Un abrazo, BEN.
 

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