Así como del recuerdo el olvido
no alcanza a disipar sus perfumes
ni la muerte hace que desaparezca la vida,
nada hay en el mundo que pueda
ocultarte a la luz de mis ojos.
Nada tienen de impenetrables las sombras
que tan necias me impiden mirarte:
sólo existe en mi mundo tu imagen
que impresión indeleble ha dejado
y la impronta de un eco sin fin que es tu nombre.