Un amanecer dulce, una hermosa impaciencia un pecho quieto, un velo adormecido intacto
, un deseo querer retener los instantes como en escenas abiertas y sonrientes.
Querer dejar el sello en ese día, querer sofocar la unidad de una luz clara amanecer con un ahogo de besos de lirio puros que dan paso al encuentro. La tibieza de los instantes deja que lo tangible proponga su idioma. Lo misterioso abordado desde las expresiones maravillosas de esa sugestiva INERCIA DE LAS MANOS. Ellas expresión de lo sentido por el alma, ellas manifestación perfecta para navegar en lo preciso.
Fíjate Mi Querida Poetisa, con mayúsculas, las manos son esas atribuidas ondas del alma, que tientan y van conformando el sosiego de la comunicación. Trascienden, son y saber realizar el cerco de los dibujos mas bellos y en una sola verdad se posan en el desierto sublime de la piel, para como indicas recorrerla.
Me ha encantado el valor que le has dado a uno de los miembros más sugestivos del ser humano y como a ellas le has dado ese ritmo lento para sentir como regaladamente tus manos acarician. Han sido unos maravillosos instantes, para adorarte, entre líneas, un poco más. Voy por ello a enviarte un beso vertido desde mis manos, ellas también saben dibujarlos desde el alma. Te aprecia, luzyabsenta.
"Hermoso rumor de trompas lejanas
no es un trueno sino la alegoria
de una piedra dorada, por el sol en bondad,
y despues de un Silencio Nocturno"