La inspiración
A veces al tomar la copa
respiran en mi memoria,
junto a tu piel y a tu ropa,
historias que son historia.
En un agradable ambiente
discutíamos de poesía,
de estética, de la gente
y también de filosofía.
Eras como la marea,
indócil como marisma,
insegura de ti misma
y salada cuando golpea.
Eran tardes de ocasión
y tú sentada a mi lado,
penetrabas sin enfado
en mi loco corazón.
Selectiva y solidaria,
artística y entusiasta,
mi insensata solitaria,
un día dijiste ¡Basta!.
Y fuiste la que terminó
con esto que organizaste
y claro, tú me buscaste
cuando te dije que no.
Lo nuestro se prolongó
por ser tú tan confiable,
y nuestra pasión logró
un amor muy poco amable.
Un amor que fue tan serio,
que se volvió relación,
que se tornó monasterio
y teológica discusión.
Un posible matrimonio
se habló como solución,
pero fuimos manicomio
que acabó con la obsesión.
Y como dije (tomado)
me quedan evocaciones:
¡Tú fuiste lo consagrado
en tristes separaciones!.
A veces al tomar la copa
respiran en mi memoria,
junto a tu piel y a tu ropa,
historias que son historia.
En un agradable ambiente
discutíamos de poesía,
de estética, de la gente
y también de filosofía.
Eras como la marea,
indócil como marisma,
insegura de ti misma
y salada cuando golpea.
Eran tardes de ocasión
y tú sentada a mi lado,
penetrabas sin enfado
en mi loco corazón.
Selectiva y solidaria,
artística y entusiasta,
mi insensata solitaria,
un día dijiste ¡Basta!.
Y fuiste la que terminó
con esto que organizaste
y claro, tú me buscaste
cuando te dije que no.
Lo nuestro se prolongó
por ser tú tan confiable,
y nuestra pasión logró
un amor muy poco amable.
Un amor que fue tan serio,
que se volvió relación,
que se tornó monasterio
y teológica discusión.
Un posible matrimonio
se habló como solución,
pero fuimos manicomio
que acabó con la obsesión.
Y como dije (tomado)
me quedan evocaciones:
¡Tú fuiste lo consagrado
en tristes separaciones!.
::
::
::