jepet
Poeta recién llegado
Encontré entre las hojas
alguien que le hablaba al aire,
al agua del lago,
a los patos, a los arboles.
Les hablaba y escuchaba
en la misma lengua
que hablaban.
La invité a huir,
seguir,
el camino de su tiempo,
lento,
que me parecía,
hacía,
no estar en el mío.
La empujé a la corriente,
valiente,
camino del futuro,
duro;
consentido opté,
logré,
traicionar mi deseo.
Soledad del tiempo,
solo, en esas palabras,
y en un momento
miedo al verlas
reflejadas en otros ojos
que escuchan y entienden.
La invité a marchar,
saltar,
al vacio oscuro,
puro;
que desdén la guiara,
alada,
de impulsos ajenos.
Y voló sin pensar,
posar,
en otro árbol sus sueños,
dueños,
de sus futuros ciertos.
Que fácil es
el interior de la aureola
que rodea lo incomprensible;
buen refugio, subterfugio,
para escudarse, protegerse,
esconderse y seguir.
Y que triste ahora.
alguien que le hablaba al aire,
al agua del lago,
a los patos, a los arboles.
Les hablaba y escuchaba
en la misma lengua
que hablaban.
La invité a huir,
seguir,
el camino de su tiempo,
lento,
que me parecía,
hacía,
no estar en el mío.
La empujé a la corriente,
valiente,
camino del futuro,
duro;
consentido opté,
logré,
traicionar mi deseo.
Soledad del tiempo,
solo, en esas palabras,
y en un momento
miedo al verlas
reflejadas en otros ojos
que escuchan y entienden.
La invité a marchar,
saltar,
al vacio oscuro,
puro;
que desdén la guiara,
alada,
de impulsos ajenos.
Y voló sin pensar,
posar,
en otro árbol sus sueños,
dueños,
de sus futuros ciertos.
Que fácil es
el interior de la aureola
que rodea lo incomprensible;
buen refugio, subterfugio,
para escudarse, protegerse,
esconderse y seguir.
Y que triste ahora.
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