Birbiloke
Poeta adicto al portal
Un cielo azul abierto ante tus ojos, inmenso, ineludible. Un punto en el oceano, un náufrago en un mar de soledad. Inquieto viajero de las profundidades abisales del interior humano.
El espiritu viene y vá, sín ordén y concierto en la diáspora de la vida y se tiene obligado sobrevivir. Hay que darle de comer, alimentarlo bién, que no engorde de mierda humana.Y miramos el cielo tan grande, tan azul, aturdidos por tanta información en microsegundos en nuestro cerebro. Respiramos, inhalamos profundo, bien hacia dentro, ensanchando nuestros pulmones, irrigando nuestro pequeño cerebrito y voilà !!!....nos cogemos de la mano, jalamos de ella y caminamos sí!!...Ahora me voy, con la rosa de los vientos, para en el camino me indique la dirección que tomar a la isla de San Borondon, isla fantasma que en noches de bruma intensa, se adivina majestuosa, último vestigio de aquel continente sumergido, llamado Atlántida.
El espiritu viene y vá, sín ordén y concierto en la diáspora de la vida y se tiene obligado sobrevivir. Hay que darle de comer, alimentarlo bién, que no engorde de mierda humana.Y miramos el cielo tan grande, tan azul, aturdidos por tanta información en microsegundos en nuestro cerebro. Respiramos, inhalamos profundo, bien hacia dentro, ensanchando nuestros pulmones, irrigando nuestro pequeño cerebrito y voilà !!!....nos cogemos de la mano, jalamos de ella y caminamos sí!!...Ahora me voy, con la rosa de los vientos, para en el camino me indique la dirección que tomar a la isla de San Borondon, isla fantasma que en noches de bruma intensa, se adivina majestuosa, último vestigio de aquel continente sumergido, llamado Atlántida.